Christian Federico von Wernich se ordenó sacerdote en el fatídico 1976 y fue para el represor Ramón Camps, jefe de la Policía Bonaerense, "su cura de confianza para muchas cosas en la lucha contra la subversión".
En estos términos se describió a sí mismo en una entrevista concedida a la revista Siete Días en 1984 el ex capellán de la Bonaerense y ahora el primer sacerdote de la Iglesia Católica que debió responder ante la Justicia por crímenes del terrorismo de Estado.
En el mismo reportaje, con el que pretendió desvirtuar las acusaciones de sobrevivientes y familiares de las víctimas de la represión, admitió que "sabía" sobre los "desaparecidos" ("como decíamos en nuestra jerga") y solía ver a varios de ellos.
"Lo mío eran los cuadros medios y altos de los subversivos, para averiguar cómo tenían armada la organización", dijo entonces, con una convicción de impunidad que seguramente ya no conserva.
El cura represor llegó al juicio oral acusado de siete homicidios, 42 privaciones ilegítimas de libertad y 32 casos de torturas.
Más de 70 testimonios, entre ellos los de 41 sobrevivientes de centros clandestinos de tormento y exterminio del llamado "circuito Camps", describieron su participación en esos hechos.
La querella expuso este lunes sus alegatos y pidió al Tribunal Oral Federal Nº 1 de La Plata la pena de reclusión perpetua para el acusado, por considerarlo una pieza del genocidio dictatorial y parte de la patota que interrogaba y torturaba a los detenidos.
La defensa alegó este martes, antes de la sentencia, que Von Wernich prestaba "servicios sacramentales" a los prisioneros y que esa supuesta actividad pastoral le permitía "entrar libremente a los centros de detención y comisarías".
Refutan la versión numerosos testimonios de sobrevivientes, según los cuales Von Wernich los visitaba para convencerlos de que "hablaran" y "colaboraran" con sus torturadores.
Además, tres de los 15 testigos "de concepto" -el filósofo, teólogo y ex sacerdote Rubén Dri, el sacerdote Rubén Capitanio y el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel- negaron toda posibilidad de una labor pastoral en esos lugares siniestros.
"La única labor pastoral posible en un centro clandestino es denunciarlo", subrayó Dri.
El sobreviviente Luis Velazco relató que Von Wernich decía a los prisioneros cosas tales como que "la vida de los hombres la deciden Dios y tu colaboración"; "los hijos deben pagar la culpa de sus padres"; "no tienen que odiar a quienes los torturan".
Nacido el 27 de mayo de 1938, Von Wernich fue detenido en 2003 por orden del juez federal platense Arnaldo Corazza, después de la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Cuatro años después, en julio último, comenzó el juicio oral que culminó este martes con la primera sentencia desde la desaparición de Jorge Julio López, testigo clave en el juicio que condenó al represor Miguel Etchecolatz, mano derecha de Camps.
"Von Wernich está dentro del aparato represivo. Los testimonios han sido contundentes y demuestran que era un eslabón más de la tortura", acusó la abogada querellante Guadalupe Godoy.
La causa tomó en cuenta la participación del ex capellán de la Policía Bonaerense en los homicidios de Domingo Moncalvillo, María del Carmen Morettini, Cecilia Idiart, María Magdalena Mainer, Pablo Mainer, Liliana Galarza y Nilda Susana Salomone.
Ya en los Juicios por la Verdad de 2001, Adelina Moncalvillo dijo que el cura integró la patota que se llevó de un centro clandestino de detención a su hermano Domingo, junto a Idiart y Morettini, para asesinarlos en un descampado.
El papel del ex capellán en esos siete homicidios había sido relatado por el policía bonaerense Julio Emmed en su declaración a la CONADEP en los años ’80.
Tras la matanza, uno de los policías que había participado y que vivía cerca invitó a su casa al resto a lavarse las manchas de sangre. Emmed contó que Von Wernich también se lavó y agradeció esos asesinatos "en nombre de Dios" y como un "acto patriótico".
Antes de morir, Liliana Galarza dio a luz a una nena -después entregada a sus abuelos- que bautizó en cautiverio el cura Von Wernich con el represor Luis Vides como "padrino", según relató el sobreviviente Ricardo Molina.
Testimonios de familiares señalaron que el sacerdote represor, además de decirles que "no denunciaran, que se callaran", les pedía dinero para la supuesta salida del país de los prisioneros cuyos homicidios, de acuerdo con Emmet, presenció.
"Según se les había prometido, irían a Brasil previo paso por Uruguay o Paraguay", puntualizó la declaración de Emmed incorporada a la causa.
Por otra parte, Von Wernich "participó de las torturas" que sufrió el periodista Jacobo Timerman, director y fundador del diario La Opinión, según denunció en el juicio su hijo Héctor, actual cónsul argentino en Nueva York.
"El sacerdote no se acercaba a hablar con mi padre: actuó como un represor y como un torturador", añadió.
Timerman fue secuestrado en abril de 1977 y sufrió atroces torturas en los centros clandestinos conocidos como "Coti Martínez" y "Puesto Vasco", frecuentados por el capellán policial, antes de ser "blanqueado" meses después en el penal de Magdalena.
El dueño del diario El Cronista, el abogado Rafael Perrota, fue secuestrado a su vez en junio de 1977 y torturado también en "Coti Martínez", donde presumiblemente fue asesinado.
Oficialmente, la Iglesia Católica eludió pronunciarse sobre el caso Von Wernich, según algunos de sus obispos, a la espera de que concluyera el juicio.
Con otra mirada, el "Grupo de curas en la opción por los pobres", coordinado por el sacerdote Eduardo de la Serna, reclamó "el esclarecimiento y la justa condena de todos los crímenes de lesa humanidad, incluyendo claro está la de los capellanes militares o policiales que hayan participado en crímenes, desapariciones o torturas".
Quién es Von Wernich
El casi septuagenario sacerdote y capellán de la Policía Bonaerense en al dictadura fue el "cura de confianza" de Ramón Camps. Fue detenido en 2003 tras la anulación de las leyes del perdón. Este martes fue condenado por siete homicidios, 42 secuestros y 32 casos de torturas.