Buenos Aires. Un enfermero fue procesado y se le embargaron bienes por 100.000 pesos, por abuso sexual contra una paciente imposibilitada de moverse y hablar, que lo denunció por medio de un lenguaje basado en el parpadeo, informaron fuentes judiciales.
Los jueces Luis Bunge Campos y Gustavo Bruzzone, de la Sala Sexta de la Cámara Nacional del Crimen, consideraron probado que el imputado, cuyo nombre se mantiene en reserva, cometió el delito el 25 de septiembre de 2005, cuando higienizaba y cambiaba los pañales de la mujer, que murió durante la instrucción de la causa.
La hermana de la presunta víctima declaró en la causa que para comunicarse con la paciente, quien sufría esclerosis lateral amiotrófica, "le eran propuestas distintas letras del alfabeto y, al llegar a la correcta, ella asentía mediante un parpadeo".
Ese sistema le sirvió para informar sin eufemismos a una persona encargada de cuidarla, sobre la supuesta conducta del enfermero, a quien imputó haberle tocado los pechos.
Al día siguiente de la denuncia, fue revisada por una profesional del Centro de Atención a Víctimas de Violencia Sexual de la Policía Federal, quien señaló que la mujer estaba "lúcida, orientada en tiempo y espacio, con atención estable" y sin alteraciones en la memoria.
En el informe de un perito del Cuerpo Médico Forense consta que, a través del parpadeo, la paciente le relató que cuando fue atacada por el enfermero "gritó pero, obviamente, nadie acudió (sus gritos son inaudibles y, en todo caso, no se diferencian del único sonido que es capaz de emitir)".
No obstante, en otros informes forenses se informó que "no se observaron (en la mujer) signos macroscópicos de abuso sexual", ni tampoco evidencias de desviaciones de esa naturaleza en el acusado.
Otro enfermero de la clínica en que estaba internada conjeturó que tal vez la supuesta víctima malinterpretó la situación, "ya que cuando se higienizan las partes íntimas de una paciente del sexo femenino, a veces puede existir una confusión".
Los jueces entendieron que las pruebas colectadas en la causa demostraban "tanto la materialidad del hecho investigado como la responsabilidad del aquí imputado", por lo que confirmaron su procesamiento y embargaron sus bienes en 100.000 pesos.
En tanto, el camarista Marcelo Lucini, el mismo que llevó adelante el grueso de la "causa Cromañón" cuando se desempeñaba en primera instancia, no coincidió con sus colegas y propuso el sobreseimiento del imputado.
Lucini resaltó en su voto las contradicciones e insuficiencias que a su criterio exhibían las evidencias reunidas en el expediente, sumadas a la muerte de la denunciante y de una de las principales testigos.
La defensora oficial Silvia Dascal, con una vasta trayectoria en diversos fueros, explicó que en casos como éste, donde la víctima es discapacitada, "siempre se busca un traductor, un intérprete, un psicólogo, un terapeuta, alguien que pueda entablar un diálogo con el involucrado que padece una discapacidad".
Este mecanismo, para el que se recurre al Cuerpo Médico Forense, que cuenta con listados de profesionales idóneos, suele emplearse en los casos en los que una de las partes es sordomuda, o tiene una deficiencia intelectual, o dificultades cognitivas.
"No actuar de ese modo, podría implicar la nulidad del proceso del que se tratara, por violación de una garantía tan esencial como la de ser escuchado en juicio", agregó una fuente judicial.
A pesar de estar paralizada y muda, logró denunciar un abuso sexual
Lo hizo usando un código basado en el parpadeo de sus ojos. Según su testimonio, tomado como válido por los jueces, el hombre la manoseó mientras la higienizaba y cambiaba los pañales. La víctima, que sufría una grave enfermedad, falleció sin conocer el desenlace.