La crisis en Independiente Rivadavia, desde adentro

El piedrazo que provocó la suspensión del último partido fue el resultado de una situación conflictiva entre la dirigencia y la barra brava. Algunos de esos hinchas, pasean con tranquilidad por las instalaciones del club desde hace años.

La piedra que cayó desde la tribuna de Independiente Rivadavia y que obligó a la suspensión del partido con Nueva Chicago, fue el resultado de una situación de crisis que desde hace tiempo se vive en el club del Parque.

Un día antes de que eso ocurriera, dos hombres armados irrumpieron en la secretaría del club y luego de amenazar a la gente que estaba en en lugar, se llevaron tres mil pesos. “Las víctimas dijeron que no podían identificar a nadie; que no parecían rostros conocidos”, explicó uno de los policías que llegó hasta lugar luego del llamado al 911.

El episodio se sumó a una serie de acontecimientos ríspidos entre el sector más conflictivo de la hinchada y la dirigencia encabezada por el empresario Daniel Vila, quien ha decidido excluir a hinchas considerados como violentos.

El primer cruce tuvo lugar cuando el titular azul anunció que erradicaría la violencia y emitió una lista con nombres que, desde ese momento, tenían prohibido el ingreso para ver los partidos de Independiente. La decisión no cayó bien en la barra, que le hicieron llegar un mensaje a Vila: “Hoy los echás, pero ayer les pediste ayuda para llegar al club”. No obstante, el empresario y el resto de los dirigentes mantuvieron la decisión.

Algunos socios consideran que, por vez primera, se están abordando situaciones del club que eran dejadas de lado, que hay un proyecto en marcha y ponen como ejemplo el trabajo que se viene haciendo con las inferiores.

Respecto de la suspensión, hay que decir que el proyectil que impactó el médico de Nueva Chicago fue lanzado por alguien que buscaba, precisamente, suspender el partido. ¿Por qué? Porque entre los barras llegó el rumor de que la lista para aplicar al Derecho de Admisión crecería con la inclusión de varios nombres más. Algunos de ellos eran vistos hace diez años llegar al Gargantini con ex legisladores que los apadrinaban.

El armado de la lista es responsabilidad de los dirigentes. Tantos desde la Dirección de Investigaciones como desde la Dirección de Inteligencia Criminal afirmaron que nunca fueron consultados sobre estos temas, aunque se entiende que quienes más conocen de las internas de club son, precisamente, sus dirigentes, algunos de ellos, históricos de La Lepra.

Dentro de la platea y la popular, las opiniones están divididas, y se reflejaron en los mensajes que los hinchas enviaron a MDZ. Algunos sostienen que el gran promotor de esta crisis es el presidente. Otros, en cambio, aseguran que Vila es el único que tuvo la intención de sacar a los violentos del club, pero que no consigue el apoyo necesario para lograrlo.

La barra brava de la Lepra se convirtió con el tiempo es una parte más de las instalaciones del club. Como si estuviesen inventariados, los personajes más conflictivos del sector duro de la hinchada pasean desde hace años por los pasillo del Juan Bautista Gargantini; siempre, con la vista de los dirigentes puesta en otro lado y a sabiendas de que esos sujetos serían funcionales cuando la situación lo requiriera. Ahora, el tablero parece modificarse y comienzan las demostraciones de poder.

Conocedores de esta situación, los barras comenzaron a entreverarse en la vida institucional, pero nunca tuvieron el poder para participar de las decisiones políticas. Nunca tuvieron una postura determinada sobre este tema. Para ellos, siempre bastó con que el presidente o delegado de turno les consiguiera medios para viajar a los partidos y entrar a la cancha. Y si era posible, la plata para el asado y el vino.

Ahora, algunas prebendas parecen terminarse y los conflictos, irremediablemente, llegan.