No se trata de un fenómeno nuevo ni mucho menos pero, en los últimos años, la venta de tierras nacionales a empresas transnacionales o a no residentes ha crecido considerablemente. De esta manera, gran parte de la Patagonia y de la región Norte del país ha sido extranjerizada a precios grotescos, teniendo en cuenta de que se trata de regiones muy ricas en biodiversidad y recursos naturales. Así lo informa la Agencia Periodística Mercosur (www.prensamercosur.com.ar).
A partir de la crisis económica y de la devaluación del peso iniciada en el año 2001, las tierras argentinas se convirtieron en el objetivo de muchos extranjeros que recorren el mundo, y sobre todo, los países pobres en busca de territorios baratos y útiles a nivel productivo.
Según lo denunciaron los periodistas Andrés Klipphan y Daniel Enz, autores del libro "Tierras, S.A.", que aborda la extranjerización de los territorios nacionales después de tres años de investigación, "en las provincias de Santiago del Estero y el Chaco, la hectárea cuesta lo mismo que una hamburguesa".
Hasta septiembre de 2006, según un estudio de la Federación Agraria Argentina (FAA), cuarenta millones y medio de las hectáreas más ricas de Argentina se encontraban en venta o en proceso de ser vendidas a extranjeros, ya sea, particulares, empresas o sociedades anónimas. La FAA declaró, además, que el 10 por ciento del territorio nacional están en manos de extranjeros.
No sólo se comercializan tierras a personas particulares que pretenden tener un asentamiento en la Argentina, en la que encuentran un lugar con múltiples beneficios -entre ellos, la falta de regulación jurídica y estatal que controle la venta territorial- sino que también a grandes empresas de diversa índole que invierten en campos para su explotación.
Según la Agencia de Noticias Télam, los directivos del Deustche Bank analizan inversiones en Chubut ya que consideran que, tal como lo afirmaron en una reunión que mantuvieron con el vicegobernador Mario Vargas, "seguramente es la provincia que mejor funciona en la Argentina y eso tiene que ver con que está controlada y con que el gobierno tiene una meta y que está yendo para ese lugar".
Esto se ha agudizado enormemente en la década de los noventa con la llegada de Carlos Saúl Menem a la presidencia, quién, durante diez años, implementó la política de apertura nacional hacia capitales extranjeros sin ningún tipo de resguardo y la privatización tanto de las empresas nacionales como de los recursos naturales.
La entidad gubernamental encargada del otorgamiento de las tierras a residentes extranjeros es la Secretaría de Seguridad Interior (SSI). La SSI define las realizaciones de las compras por extranjeros de tierras en aquellos lugares que mayor cantidad de recursos naturales posee, denominados “zona de seguridad”, a partir de 1996.
La “zona de seguridad” comprende la franja de 150 kilómetros de fronteras, incluida la Cordillera de los Andes y de 50 kilómetros en las costas. Estas regiones son las que presentan tierras pasibles de ser cultivadas, yacimientos minerales y grandes reservas de agua.
Otra de las zonas más codiciadas por los extranjeros es el Sistema Acuífero Guaraní (SAG).
Uno de los magnates que tiene en sus manos tierras que conforman el SAG junto con territorio patagónico, es el norteamericano Douglas Tompkins. Allí, dónde se halla una de las reservas de agua más importantes a nivel mundial y una biodiversidad envidiable y que se constituye como el “pulmón del planeta”, más específicamente en Corrientes, Tompkins compró 230.000 hectáreas.
Con esta adquisición resultaron perjudicadas cientos de familias tradicionales correntinas debido que, dentro de las 230.000 hectáreas, se encuentran incluidas sus estancias. Esto genera que los accesos a los caminos y a los esteros queden cercados para los pobladores por decisión de Tompkins, quién se maneja imprudentemente sin que ninguna autoridad ponga límite a las acciones ilegales que realiza en el territorio del Iberá, según informa la Agencia Periodística del Mercosur.
Tompkins,una vez adquiridas las tierras, demolió una escuela y desalojó a cientos de personas nativas de sus hogares vedándoles no sólo el acceso a sus viviendas sino que también al cementerio que se encuentra en esa región. Lo hizo con la ayuda de la policía local y de Gendarmería.
Otros magnates que presentan condiciones similares a las de Tompkins son el inglés Joseph Lewis -propietario de la marca de ropa Levis- Ted Turner -fundador de la cadena de información CNN- y Luciano Benetton, quién es considerado el mayor terrateniente privado de la Argentina.
La familia italiana Benetton, constituida como un grupo comercial, dueña de una marca de indumentaria que se caracteriza por sus spots en contra de la discriminación, es poseedora de casi 900.000 hectáreas, las cuales pertenecían a pueblos originarios mapuches, los que se vieron obligados a recurrir a la justicia nacional ante el desalojo de sus tradicionales lugares de asentamiento.
Cada vez son más las tierras compradas por extranjeros
Sigue aumentando la cantidad de hectáreas de suelo argentino comprada por manos extranjeras o empresas multinacionales. Pagan poco por superficies grandes lo que constituye un gran negocio.