Cristina Kirchner vendrá al acto de inauguración. También estará Julio Cobos en el corte de cintas. Y habrá muchos discursos. Pero lo cierto es que la nueva bioplanta del Iscamen en Santa Rosa todavía no está cerca de empezar a funcionar.
Esto lo reconoció ayer Gustavo Tarek, jefe de la planta. “Todavía quedan detalles. Lo que se va a hacer es ir trasladándonos de poco y por etapas. No se puede dejar de liberar insectos, eso sería empezar todo de 0”, señaló.
La nueva bioplanta queda en la localidad de El Mirador, en las cercanías de la ciudad de Santa Rosa. La nueva planta de producción de insectos estériles tiene como finalidad liberar las zonas de plagas y contribuir a que la producción obtenga nuevos mercados.
A la recorrida de ayer asistieron Laura Montero -ministra de Economía-, Tarek -jefe de la planta- y el presidente del Iscamen (Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza) Miguel Ruggeri.
La Bioplanta tuvo un costo aproximado de 15 millones de dólares, de los cuales 9 millones se hicieron cargo desde el Prosap (Programa de Servicios Agrícolas Provinciales) y el resto la Provincia. “El plazo para la construcción del establecimiento fue de 9 meses, que estaban limitados por el crédito del Banco Mundial” dijo Gustavo Tarek. Sin embargo, los términos utilizados para la construcción total de la obra fueron “unos 18 meses”, según destacaron ingenieros de la empresa constructora Santiago Monteverdi.
El mecanismo utilizado para terminar con las plagas es la esterilización de los insectos que luego son liberados por zonas claves de Mendoza ya sea por tierra o por aire con el uso de pequeñas avionetas. “En esta nueva bioplanta calculamos que se produzcan casi 3 veces más de liberaciones que en la anterior. Antes se rondaba en 120 millones de insectos estériles por semana, en esta planta calculamos llegar a los 400, por lo que podremos controlar la provincia y ayudar con el plan nacional” dijo Ruggeri.
“La planta es una de las más innovadoras de toda Latinoamérica. No sólo se va a abocar a la esterilización de las moscas del mediterráneo, sino que la importancia va a estar dada por la capacidad que tenemos a través de nuevas tecnologías de poder tratar otros insectos”, señaló el titular del Iscamen.
“Este plan de control de las plagas es algo que tiene una proyección nacional, los insectos no tienen límites geográficos por lo que cuesta todavía poder realizar un control en Mendoza ya que debe implementarse el plan a nivel nacional”, señaló la ministro de Economía.
Hasta el momento, según indican los informes oficiales, en Mendoza las zonas de Malargüe, Valle de Uco, San Rafael y Alvear ya son áreas libres de moscas en sus frutos.
“Este proyecto comenzó en el año 92. Pero en el 96, con el conocido Efecto Tequila, se retrasaron ciertos trabajos y la liberación de moscas también se largaron tarde. Al pasar un tiempo así, todo el trabajo hecho se pierde, por lo que se podría decir que el proyecto actual empezó en el año 96, luego de la crisis”, dijo el presidente del Iscamen.
En cuanto a cuándo terminará de controlarse definitivamente las moscas en los furtos, la ministro Montero señaló que “es imposible saberlo. Primero que exige un plan nacional, y también hay cuestiones como el clima por ejemplo, que no se pueden prever y que alterar lo estipulado”.
Otro tema que constantemente estuvo relacionado, fue la exportación de las moscas esterilizadas. “Esto se ha hecho, pero no pasa por cuestiones económicas como se piensa, en Brasil tiene su planta al igual que el resto de los países. Si se ha hecho es por cuestiones más institucionales”, señaló luego Gustavo Terak, director de la bioplanta.
Empleados
En tanto, los trabajadores de la bioplanta actual, ubicada en el Kilómetro 8, aseguraron que “no estamos de acuerdo con la proposición que realizaron desde la dirección. Tenemos una hora y media de ida, más la vuelta son tres horas en total, y todo eso por $70 más. No vale la pena”.
Uno de los inconvenientes más grandes que contrae la habilitación de la nueva bioplanta en Santa Rosa está dado por la lejanía de esta.
En la antigua planta trabajan alrededor de 120 personas y en la nueva serán 150. “Es algo que todavía no se ha terminado de definir. Sabemos todo lo que representa esto, por lo que el gobierno aportará los transportes gratis para llegar y el tiempo que eso lleve formará parte del horario de trabajo. De todas formas está la posibilidad de realizar los retiros voluntarios por parte del personal”, dijo el presidente del Iscamen Miguel Ruggeri.
En respuesta, los empleados dijeron que están todos “muy enojados y el monto no es así como dicen, sino que es un fijo de $70 más para cualquiera no importa donde viva”. En cuanto a la posibilidad que explicitó del retiro voluntario, dijeron que “es duro lo que se nos hace, es nuestro trabajo y no podemos dejarlo porque sí. Tendremos que seguir igual”.
“El traslado se debió a un sin numero de condiciones. Había cuestiones de disconformidad pero eso se solucionó y pasó a un segundo plano. Tratamos de poner todos lo conocimientos ya que la antigua planta del kilómetro 8 no contaba con las tecnologías suficientes. Aquí buscamos la versatilidad en cuanto a la cantidad de especies que se pueden tratar y a la cantidad de insectos que se pueden esterilizar”, señaló el encargado de la planta, Gustavo Tarek.