El ascenso meteórico de Claudia Najul la ha dejado hoy en la cima de la lista de precandidatos a diputados nacionales de Cambiemos. Durante años estuvo a cargo del área de Farmacia del Hospital Lagomaggiore, luego fue senadora provincial, presidenta de bloque y a principios de año Alfredo Cornejo la designó ministra de Salud.
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Ahora, con el padrinazgo del sanrafaelino Ernesto Sanz, fue elegida como cabeza de lista en las elecciones legislativas y se prepara para llegar al Congreso de la Nación. Lo que muchos no saben, es que Najul tiene una pata peronista: su marido.
Al asumir como ministra de Salud, Najul tuvo que aclarar que se excusaría de tomar decisiones que pudieran beneficiar a la empresa de su marido, el empresario farmacéutico Gustavo Brennan. Este último, junto con su hermano Adolfo, es propietario de la cadena de Farmacias del Centro. Esto motivó -por ejemplo- que se excusara de tomar parte en el marco de una disputa entre farmacias que involucraba a un local de la cadena de su esposo.
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Najul y Brennan se conocieron en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Juan Agustín Maza, donde ambos eran estudiantes.
Más allá de sus ambiciones políticas, Najul no se aleja de sus raíces y tiene reservado el cargo que ocupó en el Hospital Lagomaggiore. Cuando concluya su mandato como diputada nacional -es casi un hecho que llegará al Congreso- podrá retomar sus funciones como farmacéutica en el nosocomio estatal.
La carrera política de Najul comenzó de la mano del ex intendente de Capital Víctor Fayad como asesora de Salud de la Municipalidad. Luego de ello, ocupó cargos provinciales durante las gestiones de Roberto Iglesias y Julio Cobos, pero militando en las filas del sanrafaelino Ernesto Sanz.
Si bien este último es quién pidió que Najul sea candidata, lo cierto es que la actual ministra supo ganarse la confianza de Cornejo. Una de las muestras de fidelidad y obediencia al mandatario provincial la dio al priorizar la voluntad de su jefe por sobre sus propias convicciones.
Como senadora provincial fue una de las abanderadas de las causas de género y elaboró un proyecto de ley para que el 30% de los cargos de la Suprema Corte estén ocupados por mujeres. Sin embargo, pocos meses después apoyó la designación de José Valerio en una Corte que no tiene presencia femenina.