¡Paren de tirarle centros a los K y de rompernos el bolsillo!

Otra vez aumentan las prepagas y sumarán 21% en cuatro meses. En un tercio del año estas empresas igualaron sus subas a los aumentos salariales de algunos sectores. También habían aumentado en diciembre y febrero.

Foto: publicada por vocesescritas.com.ar
Foto: publicada por vocesescritas.com.ar

Este viernes trascendió el nuevo aumento que autorizará el Ejecutivo nacional a la medicina prepaga y en menos de 12 horas el kirchnerismo anunció que iría a la Justicia para frenar el aumento. En ese instante recordé la columna que escribí hace algunas semanas en la que me mataban porque dije que los contínuos golpes al bolsillo me hacían a extrañar a Guillermo Moreno.

Esta vez el sentimiento no fue el de extrañar, sino el de bronca. ¿Por qué le siguen tirando centros a los K? ¡Yo no quiero que me representen!

No quiero que mi voz suene siquiera similar a la de ellos, pero estas acciones nos hacen sonar parecido, aunque con fines distintos. Lo que yo escribo es con el fin de recalcar que -según mi visión- estos son golpes que se pueden evitar, mientras el fin de ellos es aprovechar cualquier tren que les permita sumar votos y meterse para "volver" por cada puerta abierta que deja la administración de Macri, y que sorprendentemente son muchas.

Es que en el mismo momento en que están llegando las boletas con los meses de mayor consumo de gas producto del frío, nos avisan que las subas de las prepagas no serán sólo las de julio y agosto, sino que aprovechando el impulso seguirán durante septiembre y octubre con un 5% cada mes.

En la suma total desde diciembre y hasta octubre la suba de las prepagas estará cerca del 40% y de ese total un 21% será el que se sume en estos cuatro meses. Sólo en este período ya igualó y superó a muchas paritarias que cerraron en el 17% (en algunos sectores fueron aún más bajas o los aumentos simplemente fueron nulos) que el Ejecutivo nacional se fijaba como meta para los índices de inflación y que, sorpresa, está muy lejos de llegar a cumplirse.

Que el ajuste no nos duela tanto

Hay dos palabras que pareciera que son taboo en el país, represión y ajuste, la primera la discutiremos en otra ocasión, pero el ajuste es algo que es necesario cuando se está en problemas. Cuando una familia tiene inconvenientes para llegar a fin de mes se hace necesario un ajuste y hoy Argentina es una gran familia viviendo es proceso, ya sea por malas decisiones o porque robaron más de lo que usualmente se había robado en los gobiernos anteriores.

Más sobre este tema

Autorizaron otro aumento de las prepagas y sumarán cinco subas en el año

Cuando los que te están socavando son parte de tu misma familia

El Gobierno justificó la suba de las prepagas

Las "mañas" de obras sociales y prepagas para negar coberturas

El día que extrañé a Guillermo Moreno (sí, a ese Moreno)

Sea de la idea política que sea, y aunque algunos defiendan a la administración que fundió el país, todos saben que es necesario un ajuste y que a los que más les duele es a los integrantes de la clase media. Pero hay formas y formas, y también momentos.

En el caso de las obras sociales desde inicios de 2017 las empresas comenzaron a presionar porque la rentabilidad era sólo del 1% y querían llegar al 3%. La facturación de estas compañías es de $100.000 millones por año y de ese total, aseguran que sólo el 1% es la rentabilidad, o sea, $1.000 millones.

Las "mañas" de las prepagas

No sé cuántos sectores pueden tener esos números con 6 millones de clientes (porque somos clientes), pero si tuviéramos acceso a los nombres de los integrantes de los directorios y cuánto cobran seguramente nos encontraríamos con sorpresas y encontraríamos donde tienen gran parte de los gastos.

Sin embargo, a diferencia del resto de la sociedad, la forma de mejorar sus números no es haciendo un ajuste -como el resto del país y el Gobierno- sino subiendo precios y haciendo una que otra "acción" de dudosa legalidad. Es que, además de la bronca que generan estos aumentos, se los pagás a un sector donde algunos actores (para no meter a todos en el mismo saco, porque siempre hay excepciones) se aprovechan y buscan las formas para no cumplir con todo lo que les corresponde.

Tal como explicó el abogado Jorge Caloiro en Uno Nunca Sabe de MDZ Radio, "tanto para las obras sociales como para las empresas de medicina prepaga el negocio son los sanos. A los enfermos los llaman los "chocados" y quieren sacárselos de encima".

Para eso utilizan ciertas "mañas", explicó el especialista, como por ejemplo tratar de disfrazar de disposiciones legales algunos argumentos y no cumplir con lo que deben. Para reflejarlo mejor dio un ejemplo y señaló que Osep "sacó una resolución (1040) contraria a una ley nacional con respecto a los tratamientos de fertilización asistida. La ley nacional establece que la obra social debe cubrir el 100% de los primeros tres intentos de concepción; sin embargo, la resolución de OSEP establece que cubrirán el 100% del primer intento, el 75% del segundo y sólo el 50% del tercero".

Ese es sólo uno de los casos, y en la prepaga más grande, ya que de los 6 millones de argentinos en este sistema, la mitad están en esa entidad.

Entonces, claramente no son los mejores ejemplos de responsabilidad empresaria y encima piden mejorar su rentabilidad, algo que el Ejecutivo les está permitiendo a base de los clientes. Porque somos sus clientes, no sus pacientes y menos beneficiarios, como pretenden hacernos creer.

Lo que me pregunto es si en realidad era tan urgente mejorar esa rentabilidad y no se podía esperar, por lo menos, hasta que pasen las boletas más duras del gas. O mejor aún, hasta que el país arranque de una vez por todas y la clase media también vea las mejoras. 

Con la suerte al parecer echada, esperemos que el superintendente de Servicios de Salud, Luis Cervino (quien justifica todos estos aumentos), ya no tenga problemas con las empresas y puedan alcanzar su rentabilidad del 3% y los clientes podamos descansar el bolsillo. De paso, también estaría bueno que estuviera más alerta y fiscalice que se preste el servicio por el que se está pagando, porque es cada vez más caro y peor.