La relación de un funcionario mendocino con Odebrecht

El subsecretario de Infraestructura de Mendoza trabajó 10 años en la empresa brasileña. Su relación con los líderes de la constructora, hoy encarcelados por corrupción.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

El Gobierno provincial cuenta entre sus filas con un funcionario que supo desempeñarse durante 10 años como empleado de una de las empresas más cuestionadas de la actualidad: Odebrecht. Durante ese periodo, Daniel Chicahuala no solo entabló relaciones con varios de los sospechosos que hoy son investigados por corrupción, sino que también llegó a encontrarse en más de una oportunidad con el propio Marcelo Odebrecht, líder de la compañía multinacional y actualmente detenido.

El actual subsecretario de Infraestructura de Mendoza tiene un perfil poco común en la función pública. Como responsable de operaciones en compañías internacionales supo acostumbrarse a lujos que no son usuales en Casa de Gobierno. Por ejemplo, se mueve por las calles de Mendoza en un auto deportivo Audi TT, ha declarado tener dos relojes Rolex y fue propietario de tres departamentos de lujo (dos en el edificio Da Vinci y uno en Palmares).

Con 58 años, hoy se encuentra del otro lado del mostrador y es el encargado de la infraestructura en el gabinete de Alfredo Cornejo. De esta manera, aparece como uno de los pocos casos de CEOs de empresas que forman parte de la gestión provincial, algo que es mucho más común en el ámbito nacional de Mauricio Macri.

Según narró a MDZ Chicahuala, nunca tuvo conocimiento sobre las prácticas irregulares que se llevaban adelante en Odebrecht. "Cuando veo lo que pasa me da mucha tristeza y desilusión", admitió el subsecretario mendocino. Incluso, agregó que conoce a muchos de los popes de la compañía que hoy se encuentran detenidos o bajo investigación.

Entre ellos se destaca Marcelo Odebrecht, con quien Chicahuala tuvo trato directo durante las reuniones de fin de año que organizaba la empresa. Pero además, aparecen otros nombres de peso, como el presidente de Odebrecht Argentina, Flavio Bento de Faria, o el responsable del área industrial de Odebrecht, Marcio Faria da Silva.

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Este último es uno de los arrepentidos que ha realizado declaraciones comprometedoras contra el presidente de Brasil, Michel Temer, al que acusa de haber cobrado porcentajes cercanos a 40 millones de dólares en concepto de sobornos.

Otro de los ex compañeros que recuerda Chicahuala es Luiz Antonio Bueno, ex director de la firma en Colombia e implicado en investigaciones sobre financiamiento irregular de la campaña presidencial de Juan Manuel Santos en 2010. Otro colombiano complicado por el manejo de fondos de campaña es Andrés Giraldo, quien aparece en el perfil de Linkedin de Chicahuala.

En el resumen laboral del funcionario mendocino se pueden corroborar los cargos que tuvo en Odebrecht a lo largo de 10 años. Arrancó reabriendo operaciones de construcción en México en el año 2002 y en poco tiempo supo ganarse la confianza de sus responsables.

Rápidamente fue trasladado a Odebrecht Dubai, donde la misión que le encomendaron fue similar: abrir camino para el área de construcción de la multinacional en aquel país para conseguir contratos.

Allí estuvo entre 2003 y 2008, para luego recalar en Colombia. Por aquel entonces, Odebrecht pretendía recobrar fuerzas en ese país, del que se había alejado por la inestabilidad que generaba el conflicto con las FARC. Sobre todo, luego de que algunos ingenieros de la empresa fueran secuestrados por guerrilleros. Como Chicahuala ya había trabajado en Colombia cuando era empleado de IMPSA, lo designaron en ese país para reabrir oportunidades de negocios y concretar alianzas comerciales.

Su último escalón lo acercó a Argentina y en particular a Mendoza. Según su perfil de Linkedin, entre 2011 y 2012 fue responsable de contrataciones de administración en el proyecto Potasio Río Colorado, donde estuvo a cargo de contratos por 1.200 millones de dólares.

¿Conflictos de interés?

Por su pasado empresario, a Chicahuala lo sobrevuela la misma nube que a decenas de miembros del gabinete de Mauricio Macri. En concreto, a muchos se les cuestiona que hoy tienen a su cargo la concesión de obras o servicios a empresas en las que antes fueron directivos.

Al respecto, Chicahuala aseguró que existen varios filtros para evitar que existan beneficios a cualquier empresa en particular y agregó que en lo que lleva en el cargo ninguna de las compañías en las que trabajó se presentó a la adjudicación de una obra.

En el caso de que ocurra, explicó que además de los órganos de control externos (como el Tribunal de Cuentas o Fiscalía de Estado) el ministerio de Economía, Infraestructura y Energía creó una dirección de control para que fiscalice esas situaciones.

Además, agregó que como ex actor del sector privado conoce cuáles son las necesidades y las limitaciones de las empresas, algo que le ayuda a la hora de llamar a licitación. En este sentido, no solo remarcó la dinámica que le ha imprimido a la subsecretaría que comanda, sino que esgrimió haber aumentado las exigencias a las compañías que trabajan con el Estado.

"Antes una misma contratista cumplía ciertos estándares con empresas como YPF, pero otros menores con el Estado. Hoy eso cambió y ya no se trata al gobierno como un cliente de segunda", puso como ejemplo el funcionario.

Fui invitado a trabajar y he tomado como un desafío personas el colaborar con un gobierno o con el que me siento identificado. Dejar de ser el que critica y tener la oportunidad de hacer algo desde el lado del que recibe esas críticas. No me incomoda tener la responsabilidad que tengo", concluyó.

Declaración desactualizada

A la hora de revisar la declaración jurada del funcionario ante Fiscalía de Estado, MDZ detectó algunas inconsistencias. Por ejemplo, el Audi TT en el que se traslada el funcionario no forma parte de su patrimonio ni del de su esposa. Esta última tiene a su nombre una camioneta Toyota Hilux 2010, una Kia Sorento 2012 y un Fiat 600. "Vendí la camioneta para comprar el Audi con una plata que tenía ahorrada, pero todavía no está la transferencia", expresó Chicahuala.

Imagen ilustrativa.

Por otro lado, también se comprometió a sumar la casa de sus suegros ya que su esposa es dueña del 33% pero no lo ha declarado.

En el caso de los departamentos en la torre Da Vinci y en Palmares, dijo que en ATM figuran a su nombre porque su ex esposa no ha realizado las escrituras, pero que el juicio de divorcio determinó que ella es la propietaria de los mismos.