Henríquez: "El Gobierno bastardea públicamente a los docentes"

Tras 20 años de ser conducido por el peronismo, el gremio de los docentes quedó en manos de la izquierda. El flamante secretario general, de dónde viene y su estrategia para "recuperar" al sindicato.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

Estuvo ansioso siguiendo el escrutinio. No pegó un ojo en toda la noche. Al día siguiente se arrimó a la sede central del SUTE porque lo esperaban los periodistas. Llegó allí ya no como un docente o un afiliado más sino como el conductor del gremio estatal más importante de la provincia, ese que representa a unos 60 mil trabajadores. Es que tras una elección reñida e histórica, Sebastián Henríquez (37), cabeza de la lista Marrón y del Frente de Unidad para la Recuperación del SUTE (FURS), dejó atrás 20 años de conducción peronista y quedó al frente del gremio de los docentes.

En un mano a mano con MDZ, afirmó convencido que hay que "recuperar" el sindicato "porque no era de los trabajadores y porque estaba en función de salvaguardar a determinados gobiernos". En esa misma línea, se mostró muy preocupado por "romper el cerco de la afiliación (actualmente hay 26 mil afiliados) y confió en que con "gestos" específicos logrará recuperar la credibilidad de miles y miles de educadores. Desde allí, criticó duramente el ítem aula argumentando que "como en un régimen esclavista, sólo ha servido para el presentismo... me gustaría debatir, en cambio, en cuánto ha servido a la calidad educativa", desafió.

"Soy hijo de uno de Los Cumpas; eso a veces da gracia", reveló su gen humorístico al presentarse frente a esta periodista y agregó que milita desde que era estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras en la UNCuyo. A propósito recordó que fue uno de los que levantaron la voz durante aquella toma estudiantil histórica en contra de los crucifijos que colgaban en las aulas de dicha casa de estudios. Años después, se recibió de Profesor de Lengua y Literatura y al poco tiempo consiguió dar clases como suplente en varias escuelas alejadas del Gran Mendoza. Entendiendo la docencia como un espacio de militancia y transformación, repasó que al poco tiempo de la desaparición de Johana Chacón, trabajó con sus alumnos en un corto que tuvo importante repercusión y por el que hoy es recordado: "Si falta una, nos movemos todos".

-El hecho de que hoy seas la cabeza del gremio estatal más importante de Mendoza, ¿te resulta increíble o más bien la consecuencia de años de trabajo? 

-Un poco de las dos cosas. Si no hubiéramos ganado el provincial y sólo hubiéramos ganado en los departamentos ya era una increíble elección y ya nos ponía en un lugar importantísimo dentro del sindicato, como una fuerza con la que se tenía que discutir sí o sí.

-Uno identifica a la agrupación Marrón con la Izquierda, ¿cómo es la relación política-sindicato?

-Lo atractivo de la agrupación Marrón, y por eso ha crecido mucho, es la heterogeneidad política que tiene. Lo que hay ahí son principios. Somos clasistas en el sentido de tener una concepción de clase, de concebirnos como trabajadores. A partir de ahí se entiende que siempre tenés que ser independiente de la patronal y que la patronal no es tu amigo. Esa lógica es lo que nos diferencia de la Celeste ya que ellos identificaban entre los gobiernos a uno que era amigo y terminaban subordinando al conjunto a ese acuerdo. No creo tampoco en el aparateo de izquierda, en decir bueno ahora el Sute es de izquierda y yo me encuentro haciendo declaraciones que poco tienen que ver con lo que pase en las escuelas sino que responden a mi orientación ideológica. Tratamos de no hacer eso porque eso te aleja, te aleja, te aleja... hasta que perdés o no perdés la elección pero te convertís en un burócrata más que sólo gana elecciones. El sindicato tiene que garantizar toda una heterogeneidad ideológica con intereses en común; es decir, ¿qué tienen en común los docentes radicales, los docentes peronistas, los docentes de izquierda, los que no saben de qué orientación son?, todos tienen en común sus condiciones de vida, lo que ganan, su trabajo, los ataques que reciben de las patronales; entonces, como gremio, buscamos eso en común y desde allí hacemos propuestas.

-Vos decías que el SUTE es un monstruo y ni hablar teniendo en cuenta que representa a 60 mil trabajadores de la Educación, la pregunta es... ¿cómo vas a hacer?

-Lo único que me preocupa es que ese monstruo no nos coma esto hacia adentro. Cuando me refiero a monstruo me refiero a esto (señala el edificio de la sede central del SUTE), esto tiene empleados, tiene campings, tiene terciario, tiene reintegros, tiene servicios, acá hay gente que se volvió un empleado administrativo y no representantes sindicales. Entonces, con todo esto, mi preocupación es que esto no nos coma hacia adentro. Vamos a tener que pedir libros contables, balances, entender qué planta funcional tiene esto, entender qué hace cada cual, acá hay gente que está empleada desde hace 20 o 30 años y hay gente que es empleada porque la pusieron para perpetuarse. Es complicado todo lo que vamos a tener que enfrentar. Sin ir más lejos, Gustavo Correa (refiriéndose al referente de la lista Azul-Naranja y titular actual de la CTA Mendoza) su cargo es empleado del SUTE.

-Iba a usar la palabra depuración, pero voy a usar la palabra recuperación ya que ganaste por el Frente de Unidad por la Recuperación del SUTE (FURS). La recuperación... ¿por dónde empieza?

-Primero, vamos a ver qué hay acá adentro y lo vamos a mostrar para que los compañeros sepan con qué nos encontramos. A las seccionales, por ejemplo, se les debe seis meses de fondo. Entonces, con qué nos vamos a encontrar, con que el Gobierno deposita o no, los gastos, está el tema de los sobresueldos dentro del sindicato, los famosos viáticos, hay cosas que vamos a tener que ver cómo se gastaba porque hacer balances y dibujar es bastante fácil. Esto hacia adentro. Hacia afuera tenemos que salir a convocar a la gente.

-Hacia afuera, aparece la crisis de representatividad que, entiendo, también se ha notado en estas elecciones en las que de 26 mil afiliados votaron cerca de 15 mil ¿no?

-Que de todas maneras ese es un porcentaje alto para una elección sindical. En efecto, fue un poco más alto que en 2013. Por supuesto, sería ideal romper el cerco del 60 por ciento de votantes pero para una elección sindical es alto. Lo que más me gustaría, en todo caso, es romper el cerco de la afiliación y poder superar ampliamente el 50 por ciento de la afiliación.

-¿Qué medidas en concreto tomarías para lograrlo?

Vamos a tener que hacer algunas cosas comunicacionales audaces que nos instalen socialmente, que tengan repercusión y que obliguen a la gente a hablar de lo que planteamos, este es un sindicato muy atrasado en términos comunicacionales.

-Es decir, poner al sindicato en la calle, en el territorio...

-Exactamente. Me gustaría en la primera etapa salir a recorrer escuelas, sobre todo en las que hicimos campaña, volver ahí para decirles que los necesitamos para hacer todo lo que tenemos que hacer entre todos. Vamos a tener que reconstruir la estructura de delegados en todas las escuelas. Así que ahí hay mucho para hacer. Creemos que vamos a entusiasmar. Hay mucha militancia de género. Tenemos en nuestro plan, por ejemplo, construir un refugio de mujeres. Tenemos un potencial de ideas y de gente que está muy contenta por ponerse al servicio.

-¿Cuáles serán las cinco primeras tareas que harás para marcar tu territorio?

-Algo bien audaz en términos comunicacionales, una campaña mostrando la realidad de las escuelas, una campaña de afiliación masiva y de elección de delegados masiva, y ahí ver las reacciones, a partir de ahí, ver si se convoca a los plenarios. Es decir, plantear bueno... esta es la situación y a partir de ahí ver cómo arrancamos.

-¿Tenés miedo de lo que puedas llegar a encontrar en ese diagnóstico?

-Miedo no, creo que nos vamos a encontrar con cuestiones problemáticas pero las vamos a resolver. Este es un sindicato que prometió un hogar de jubilados y ahí está... es un baldío; vamos a tener que cumplir con cosas que nunca se cumplieron; vamos a tener que ver si están los fondos, vamos a tener dilemas; pero bueno vamos a cambiar cuestiones culturales del sindicato, me disgusta mucho la ostentación, esto de la fiesta millonaria del día del maestro que sale carísima, me parece que hay que hacer cosas que incluya a las mayorías, más populares, que incluya a docentes y celadores, hay que cambiar cuestiones culturales, que nos pongan en otro lugar.

-¿Qué está pasando en las escuelas?

-Por un lado, debido al bajo salario que tenemos, la mayoría se vuelca al doble turno. Eso implica estar todo el día frente alumnos; mañana, tarde y noche preparando el material para el siguiente día. Eso es trabajar con chicos, con las cuerdas vocales, la cabeza; pero también te puede tocar aulas superpobladas, chicos que necesitan apoyo específico y además de todo eso tenés que detectar si hay abuso, acoso, bullying, violencia de género, posibilidad de trata de personas; es decir, el universo de los problemas sociales está sobre la espalda del docente. En ese contexto, tenés que enseñar bien y si te sale mal te juzgan socialmente, empezando por el Gobierno que te expone con el Operativo Aprender saliendo a decir que los chicos no aprenden. Ahora bien, ¿quién puede aguantar correr a siete escuelas para poder vivir? Y más si le agregás que la escuela se puede caer a pedazos, que te puede amenazar un papá y nada te protege y que si detectás alguna de las situaciones que decimos y las denunciás quedás expuesto. Los celadores, por su parte, están sobrecargados en las escuelas, se están destruyendo el cuerpo, la salud, con elementos de limpieza arcaicos, con lampazos que pesan treinta kilos, todos con hernias, artritis, tendinitis, tienen hasta tres trabajos para poder vivir, muchas mujeres, solas, separadas. Lo que me impresiona, en todo esto, es la brutalidad y la torpeza de los gobiernos porque si saben que eso está pasando y no podés cambiarlo, ¿hace falta que encima de todo ataques? Porque encima de todo esto, el Gobierno te bastardea públicamente. Entonces, no quiero que nadie más tenga esa sensación de desamparo en las escuelas.

-En este marco, ¿cómo evaluás la aplicación del ítem aula?

-Cuando me preguntan sobre el ítem aula, yo repregunto... la calidad educativa, ¿mejoró? Porque supuestamente con ese fin se impuso el ítem aula. Ahora bien, si lo que mejoró es el presentismo, pongo un ejemplo fuerte: en un régimen esclavista, obviamente que el presentismo va a mejorar. En el trabajo esclavo seguro tenés más presentismo. Sin embargo, el ítem aula lo pusieron para mejorar la calidad educativa. De ahí que me gustaría nos expliquen cómo una docente con cambio de funciones que está en silla de ruedas que no cobra una parte de su salario cómo eso va a tener un impacto en la calidad educativa.

-Y justamente, ¿cómo se encuentra la educación?

-Participamos de un fenómeno general de degradación de la calidad educativa vinculada a una degradación cultural en la sociedad. No quiero parecer como la gente grande que dice todo tiempo pasado fue mejor pero es evidente que, por poner un ejemplo, la extensión de la escolaridad obligatoria no ha hecho que los chicos salgan aprendiendo precisamente. Qué pasó ahí. Tantos años de escolaridad obligatoria y salen sabiendo cada vez menos. Hay una fenomenal degradación cultural que excede a la escuela, por un lado, cuando ves que hay tantos chicos pobres, no te podés sorprender de la degradación cultural; ahora bien, qué hizo el sistema educativo frente a esto, lo consolidó porque, primero, promulgaron la estafa de la promoción acelerada, se dio miles y miles de posibilidades que no eran de aprender sino de aprobar y se ejerció una presión sobre los docentes de aprobar y aprobar para que las estadísticas den. Esto fue un hábito constante en las escuelas en la última década. Entonces se consumó una estafa educativa porque esos chicos después no pueden ir a la Universidad. En este contexto, se echa la culpa al docente; porque aducen que nunca se invirtió tanto en educación como en este tiempo. Sin embargo, invirtieron en la extensión del sistema pero no en la calidad del sistema. Entonces es como si una empresa de transporte invierte en mejorar el micro pero al chofer se le prohíbe dormir y se le exige viajar cuarenta horas seguidas... ¿qué va pasar? Y... va a chocar y va a haber una tragedia.

-¿Qué papel han jugado los gobiernos nacional y provincial en este contexto?

-Han acelerado la degradación. El ítem aula es una cuestión de laboratorio en Mendoza pero la idea es que sea nacional con distintos nombres y formatos. Acá lo que viene es atar salario a presentismo y a productividad. Entonces, si hay una escuela con muchos problemas, en un lugar inseguro y alejado, no vamos a mejorar la escuela sino que le vamos a pagar un poco más a los docentes que vayan a trabajar ahí. Además, se tiende a la autogestión de las escuelas. ¿Para qué es la prueba estandarizada del operativo aprender? para medir resultados año a año. Bajo este esquema, el directivo de una escuela pasa a ser un líder educativo de una pyme escolar que tiene que lograr los mejores resultados para obtener la mayor cantidad de fondos posibles. Esto estaba expuesto en la Ley provincial de Educación que logramos trabar nosotros y que tenía el apoyo de la Celeste y del radicalismo en alianza con el justicialismo. En esa norma había dos artículos que planteaban que las escuelas podían recibir fondos de spónsors previa autorización de la DGE. Me acuerdo que, en su momento, lo discutí con Mateluna y le dije que me parecía increíble que estuvieran apoyando algo así.

-¿En cuánto está depreciado el salario de un docente?

-Con suerte el salario inicial está en la mitad de la canasta familiar. Un profesor que trabaja 36 horas cátedra, el máximo tope, que recién se inicia, que está en cinco o seis escuelas, hoy cobra un poco más de 13 mil pesos. Si lo comparás con cualquier obrero calificado... un obrero calificado aceitero cobra 18 mil pesos.

-Como viene gestionando el Gobierno de Cornejo... es difícil avizorar un panorama más optimista en tema salario...

-No va a ser fácil. Eso está claro. Pero los compañeros y compañeras en las escuelas lo saben. Me parece que podemos procesar colectivamente no conseguir todo lo que queremos lo que no se puede procesar es no haberlo intentado.

-¿Cómo va a ser este vínculo con Cornejo? Porque uno imagina un escenario de decretos y paros...

-Ellos (con la gestión anterior) sacaban el decreto a propósito, para llevar al sindicato a un callejón sin salida. Jugaron al desgaste. Me parece que a partir de ahora van a tener que tomar nota de la situación, si nosotros hacemos las cosas bien y si la gente responde como espero que responda, no le va a servir esa táctica. Les va a jugar en contra. Muchos me preguntan cómo va a ser el diálogo con el Gobierno; a mí el diálogo que más preocupa es con la comunidad porque nosotros perdimos ahí la batalla. Me gustaría que sea el Gobierno el que quede aislado como nos dejó aislados a nosotros, que ellos sean los que tengan que explicar su tozudez.

-Hasta acá, ganó el Gobierno respecto de quebrar a los sindicatos...

-Sí, los disciplinó, los puso de rodillas, no tengo ninguna duda. Pero eso se le va a volver en contra. Cornejo vino a mostrar quién mandaba. Fue derecho a los decretos porque quería dar un mensaje de poder, de disciplinamiento y no le costó tanto por la debilidad de los sindicatos.

-Y vos decís que recuperando la confianza de la comunidad es la forma para contrarrestar ese disciplinamiento...

-Exactamente.