En un auditorio donde la mayoría de los presentes eran empresarios, el periodista de investigación Hugo Alconada Mon no dudó en reclamar mayor transparencia en el sector privado. Aseguró que "el tango se baila de a dos" y culpó al periodismo de concentrarse más en los funcionarios que reciben coimas que en las empresas que las pagan. Sus palabras tuvieron lugar en el marco del Foro Valos 2017 realizado el último miércoles en el Sheraton bajo la consigna: Transparencia y Gestión. El futuro de las organizaciones.
Pero además de disertar sobre la responsabilidad social empresaria y la necesidad de terminar con los bolsones de corrupción, el periodista estrella de La Nación también se refirió a los que sacuden al país. La impunidad, la baja credibilidad de la Justicia y el escándalo de Odebrecht con sus ramificaciones en Argentina fueron algunos de los temas que Alconada Mon abordó en exclusiva con MDZ.
Hugo Alucinada Mon habla de corrupción en el Foro Valos 2017 pic.twitter.com/mb5T6Cmjse
- Mariano Bustos (@MarianoBustos_) 31 de mayo de 2017
En un diálogo distendido, el periodista y abogado subrayó que sólo se pondrá fin a la corrupción en Argentina si se ejerce presión social para que eso suceda y dijo que no cree en las teorías del "borrón y cuenta nueva". Relajado, contó que ha sido amenazado por sus investigaciones pero que sólo una vez esas amenazas cruzaron la "línea roja". Pidió autocrítica al sector empresario para poder salir adelante y agregó que lo mismo debe hacer la prensa. "En campaña hay mucho soborno a periodistas", lamentó.
-¿Se puede terminar con la corrupción sin empresarios y políticos presos?
-Yo creo que es muy difícil. Hay algunas propuestas de una suerte de amnistía de la corrupción, es decir, borrón y cuenta nueva: 'No preguntes para atrás que pasó, dejemoslo ahí y empecemos de nuevo'. Yo creo que eso sirve. Creo que la única forma es que por presión social y distintos factores, se den reformas que sean como ladrillos en una pared para alcanzar un punto de quiebre. Es lo que pasó en Brasil. Fueron construyendo de a poco, y armaron una red que cuando se quisieron acordar ya estaban cocinando a Marcelo Odebrecht. El sistema está armado para la impunidad y solo va a cambiar cuando haya una estructura y jueces decididos a ir para adelante. Y que vayan varios corruptos presos.
-A pesar de la presión social de los últimos años, la Justicia ha sido un freno para condenar casos de corrupción ¿Cómo se hace para derribar esa defensa?
-Uno de los caminos es reclamar la reforma del Consejo de la Magistratura. Cuando vos tenés un Consejo de la Magistratura que no fue capaz ni siquiera de destituir a Oyarbide (Norberto) quiere decir que algo está mal. Si cuando tenés que nombrar jueces no podés colocar magistrados sanos porque se manipulan los concursos, hay un momento en el que hay que preguntarse para qué está esa institución. Así como está no funciona. Además. el ciudadano medio no sabe lo que es el Consejo de la Magistratura ni para qué funciona. Eso también es una responsabilidad de los periodistas, tratar de explicar un poco mejor cómo es el entramado de la corrupción y cómo es que terminamos así. Jueces y fiscales son una parte sustancial del problema y no de la solución. No quiero generalizar porque hay muchos super honestos, pero el problema son los otros.
-¿Cree que el gobierno nacional empezó a mostrar interés en el tema Odebrecht a raíz del reclamo de Elisa Carrió?
-Creo que Lilita Carrió es un factor que motoriza el capítulo argentino del Lava Jato. Yo creo que además hay filtraciones periodísticas que van a ir creciendo, pero claramente Lilita metió una presión que no estaba ahí y que le cayó pésimo a muchos del oficialismo y de la oposición. Lava Jato es un proceso incómodo para el sistema. Hay escándalos de corrupción que están siend investigados desde hace años por la Justicia...si ahora salen a la luz datos que prueben los ilícitos, también hay que mirar a los jueces y fiscales y preguntarles qué hicieron hasta ahora. ¿Dónde estaban? Es como el caso de José López y los bolsos revoleados en el convento. Decimos que 'vergüenza López', pero también es una vergüenza lo de Daniel Rafecas. Hacía ocho años que investigaba por enriquecimiento ilícito a López y le daba vueltas al rulo. También hay que mirar para ese lado y preguntarles porqué tuvo que esperar a que se revolean bolsos para que se movilice. Yo creo que con el Lava Jato van a quedar muchos en una situación incómoda. Del oficialismo y de la oposición y del sistema.
-¿Cree que tarde o temprano el gobierno va terminar reconociendo la participación de Gustavo Arribas en maniobras irregulares?
-Por un lado, el gobierno va a tener un factor a favor. Es muy probable que la información que llegue de Brasil complique más a ex funcionarios del kirchnerismo que al gobierno actual. Pero al mismo tiempo, el operador Leonardo Meirelles tiene que volver a dar información y va a seguir el proceso sobre Arribas. Incluso aunque la versión de Arribas sea cierta y no tenga nada que ver con Odebrecht, todavía no explicó por qué hizo fuga de divisas, operaciones cambiarias ilegales y lavado de activos. Porque en definitiva sacó dinero del país a través de un cuevero. Aunque no sea de Lava Jato cometió dos o tres ilícitos. Mínimo va a tener que dar explicaciones sobre eso.
-¿Piensa que lo que está pasando en Brasil puede contagiar al resto del continente en un movimiento contra la corrupción o se irá diluyendo incluso en ese país?
-Yo temo lo segundo. Temo que Lava Jato sea en América Latina como fuegos de artificio que iluminan y hacen ruido durante un rato, para luego desaparecer. Dependerá de aprovechar esto como una oportunidad para impulsar reformas. Como en su momento pasó con Wikileaks y con Panamá Papers. Esa investigación sirvió como una oportunidad para concientizar y mostrar cómo funciona la operatoria off shore y la necesidad de reformarlo. En el caso de Lava Jato dependerá de cada país, pero incluso Brasil está enfrentando medidas contra reforma. Es decir, la clase política siente que esto ya llegó demasiado lejos y ahora empezaron a reducir personal y recursos económicos a los investigadores. Y de apoco los miembros del Congreso empujan iniciativas para recortar las facultades de jueces y fiscales. Si los brasileños no están atentos, cuando estén dormidos les van a liquidar lava jato. Va a depender de la presión social. Si la sociedad no presta atención y se queda viendo fútbol, nos merecemos que nos cacheteen.