Los mendocinos que acompañaron a Vargas Llosa

La cena anual de la Fundación Libertad suele tenerlo como invitado especial. Y así fue. Aquí, una paradoja y algunos datos de mendocinos que lo acompañaron.

Foto: Infobae
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Mendocinos con Mario. Varios mendocinos participaron del encuentro con Mario Vargas Llosa al que, al final, no pudo ir el presidente Mauricio Macri. Se realizó en Buenos Aires con motivo del 30 aniversario de la Fundación Libertad que tiene aquí como referente a quien fuera artífice de su visita a Mendoza en 1995, Daniel Pereyra, desde la Fundación Alberdi. Obviamente, como amigo del escritor, estuvo en el lugar. Otros debieron anotarse y comprar las entradas (a 9 mil pesos el cubierto). Tales parecen haber sido los casos del ministro de la Producción, siempre en la cuerda floja, pero gran malabarista, Francisco Cabrera a quienes e lo vio departiendo con Pereyra en la previa a la entrevista pública que le hizo al peruano ilustre el periodista Marcelo Longobardi. Otra fue la directora del Banco Nación, Ercilia Nofal (foto), quien se vistió especialmente para el encuentro y su atuendo fue -según se comentó en los pasillos- uno de los más celebrados. También estuvieron Enrique Vaquié y as hermanas de Nofal: Nora y Beatriz, y algún bodeguero mediático. (Más fotos de la cena, aquí: clic).

Antes y ahora. Otro de quienes apareció en varios cócteles, cenas y convites porteños fue el director general de Escuelas de Mendoza, Jaime Correas. Se lo vio circunspecto en su mesa en la cena de la Fundación Libertad, pero no hubo encuentro personal con Vargas Llosa 22 años después de que considerara -en la visita del ahora Nobel a Mendoza- que era "mejor leerlo que escucharlo". Claro, pocos recuerdan que Vargas Llosa pronunció un encendido ataque a la educación pública en su conferencia en el Teatro Independencia en aquella oportunidad y Correas, intelectual, movilizó a muchos a otros a contestarle. Hoy es él quien está al frente del gobierno educativo de Mendoza y fue a aplaudirlo a la cena de los liberales argentinos.

Aquel discurso. Bueno es traer al presente que en 1995, Mario Vargas Llosa generó une escándalo nacional desde Mendoza ante unas mil personas que lo escuchaban. Tras señalar que en la mayoría de los países la educación pública está muy por debajo de la calidad de la educación privada propuso como una de las soluciones "privatizar enteramente la educación dejando que funcione dentro del mecanismo de la eficiencia y del mercado". De inmediato se desató un generalizado murmullo en la audiencia. Ante muchos docentes, el escritor tomo nota: "Sé exactamente adónde van esos ruidos y sé que ustedes creen que así se crearía una desigualdad infinitamente peor pero eso no es verdad". Pero reafirmó sus ideas de inmediato, al señalar que "la obligatoriedad de la enseñanza que yo defiendo puede mantenerse de una manera infinitamente más eficaz con un sistema totalmente privatizado". "El Estado -agregó, como para dar una válvula de escape a su exabrupto- debería entregar cupones a las familias para que elijan libremente los colegios donde enviar a sus hijos" aclaró.Consideró que una de las ventajas de la absoluta privatización sería que " los recursos del Estado canalizados para educación irían realmente en un ciento por ciento a educación y no se distraería en buena parte hacia una burocracia que poco tiene que ver con la enseñanza". ¿Qué pensará Correas hoy de aquello? ¿Habrá cambiado Vargas Llosa de opinión? ¿O será Correas el que mutó?

Su relación con Mendoza. No se sabe por qué, pero Vargas Llosa tiene una relación especial con Mendoza. Además de sus amigos -como el mencionado Pereyra y su esposa- en su visita sorpresa del año 2013 con su entonces esposa y su hijo Álvaro, posó en la parrilla de Julio Camsem en Gualtallary, Tupungato, en donde se lo agasajó con un asado junto a unas 20 personas. Allí levantó su copa para brindar "por la libertad", pero también lo hizo "por el Malbec" con el que estaba bendiciendo el encuentro. Quedó pendiente una idea que surgió tras recorrer los nuevos viñedos de altura de esa finca: un vino con su nombre. (Las fotos y cronica de aquel encuentro, aquí: clic)