"Mientras más lejos se está de la posibilidad de llegar al poder, más rutilantes son sus posiciones políticas". Más o menos algo así quiso decir el mendocino Raul Baglini con su ya mundialmente célebre teorema que lleva su apellido, adaptado a idiomas y circunstancias en diversos países y esgrimido una y otra vez en discusiones parlamentarias y campañas electorales.
Esta vez el que dio cuenta de la notoria supervivencia de aquel principio fue el ex diputado nacional por Mendoza Nicolás del Caño, del FIT, el cordobés que ahora es candidato por la provincia de Buenos Aires. En su cuenta de Twitter, y luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación abriera la polémica con su decisión de aplicar el "dos por uno" a los condenados por delitos de lesa humanidad, lanzó su propuesta más insólita: "Abolir la Corte".
Lo que no dejó en claro es quién haría justicia en ese caso, aunque anda proponiendo que los jueces sean votados y cobren como maestros. Caso que de cumplirse, los seguiría teniendo afuera, ya que no participan del "sistema burgués", se escapan de las comisiones temáticas, se escabullen de las estructuras en donde podrían tener acceso a información para controlar mejor (como la Inspección General de Seguridad de Mendoza, por ejemplo).
Al final, fuegos de artificio. Si pasara lo que proponen, la gente probablemente votaría a estos mismos jueces de la Corte que ya están. Ni abre debate con lo que sostiene: entretiene.
Jueces elegidos por el voto popular, que sean revocables y que ganen lo mismo que cualquier laburante. La Corte Suprema? hay que abolirla!!
- Nicolas del Caño (@NicolasdelCano) 3 de mayo de 2017