José Valerio, el último juez en sumarse a la Suprema Corte, sigue teniendo una visión crítica del Poder Judicial al que pertenece y repite un concepto que ya había mencionado antes de asumir: la justicia en Mendoza es anárquica. Valerio estuvo en los estudios de MDZ Radio, en el programa "Mesa MDZ". Llegó puntual, se sacó el sombrero negro que vestía y asumió las críticas que hay hacia el Poder que representa. "Problemas complejos requieren soluciones complejas, no simples y no se pueden hacer de la noche a la mañana", aseguró. También habló sobre el caso Micaela y aseguró que él nunca hubiera liberado a una persona con los antecendetes del homicida.
-Con lo que ocurrió en el caso de la Tupac se ven las internas del Poder Judicial
- Lo que nosotros estamos viendo, como todo ciudadano, es una manifestación de la situación que tenemos, no es distinto, es casi una situación de crisis anárquica de la justicia. Esto no es más que producto de lo que estamos viviendo y que no solo me preocupa sino que me ocupa.
-Hoy no se habla de la administración de justicia, sino de la crisis institucional y política. ¿Se puede cambiar eso?
-Primero hay que ponerse en situación. Hay distintos jueces y fiscales. No todos tienen la misma predisposición para trabajar. No son todos lo mismo. Hemos sufrido las consecuencias de ideas de criterios que no han beneficiado ni favorecido a la justicia. Esta puja por creer cuál es la verdad jurídica...mientras la sociedad está esperando que la justicia actúa. La justicia no cubre las expectativas de la sociedad. Tenemos que tratar de solucionar estas problemáticas.
-Hay mucha gente en el Estado pero cuando hay un problema responden que "no tienen lo que necesitan". Siempre parece que faltan recursos a pesar de la cantidad de gente que trabaja enel Estado.
-Hay que analizarlo con perspectiva de futuro, porque si lo hacemos con perspectiva de pasado nos vamos a equivocar; eso sería lo que se ha venido haciendo y que no funcionó: crear más juzgados y esas cosas. Tenemos que cambiar. Lo que vivimos es esto, parte del sistema inquisitivo, con estas concepciones ultrajurídicas...son tan exquisitas, que llegan a ser delicatesen jurídicas y no solucionamos los problemas reales. En los países donde funciona la justicia, habitualmente la relación entre los decidores y empleados es de cinco personas por cada uno. Nosotros estamos entre 13 y 14. Hay que hacer una reingeniería. Necesitamos decisores. De nada sirve seguir sumando prosecretarios y secretarios si el que va a tomar la decisión es uno solo. A lo mejor necesitamos menos prosecretarios, no pensemos en nombrar más, no crear más juzgados...vamos creando cada vez más inestancias burocráticas. Hay delicatesen. Cuando pasamos al nuevo código , que debía ser más rápido, en muchos temas no lo es. Antes las causas que se elevaban a Juicio las partes tenían 5 días hábiles para presentar pruebas. Con el nuevo código se puso que tenían 5 días para ver si tenían nulidades y otros 10 días para presentar pruabas por cada parte. Esto nos da una idea de cómo las delicatesen jurídicas
-No es despectivo hablar de delicatesen...
-Lo que pasa es que es al revés. Si antes podíamos hacer las cosas en 5 días, por qué ahora necesitamos más, si no había problemas. Esto, que parecía que garantizaba más derechos, no garantiza más derechos. El año pasado se modificó con respecto a lo correccional, habría que hacerlo ahora con las cámaras del crimen.
-Cómo evalúa el proceso de cambios que se iniciaron?
-El procurador ha implementado cambios para convertir más eficaz la investigación. En cuanto a lo que a mí me compete, estamos fijando criterios respecto a lo que debe ser. Uno de ellos es que se resuelve con los criterios ya fijados. Que se resuelve exactamente igual en los casos similares. No nos podemos apartar de los criterios porque eso da seguridad jurídica.
-¿Qué piensa sobre el caso de Micaela, donde una persona con dos condenas por violación es liberado y luego comete un delito relacionado, pero peor?
-Hay que aplicar la ley, y aplicarla razonablemente. Las ironías que tiene la vida: un juez con el criterio que yo tengo jamás le hubiera dado la libertad condicional en este caso. Y algunos de los que cuestionan a este juez son los que me cuestionaban a mí para llegar a la corte. Hay que cumplir la ley, pero con pruebas. Hay que tener pruebas para condenar.