A fondo, Carlos de Casas, nominado para la CIDH

El abogado Carlos de Casas fue elegido por Cancillería como candidato argentino para la comisión internacional. Es especialista en Derecho Penal y tiene una extensa trayectoria internacional.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

 En el mes de junio se renovarán tres de los comisionados de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y un mendocino aparece entre los posibles candidatos a ocupar un lugar en el prestigioso órgano internacional. Se trata de Carlos De Casas, abogado de extensa trayectoria internacional al que Cancillería nominó como representante en el organismo más relevante en derechos humanos en todo América. "Me parece que es un reconocimiento al trabajo en derechos humanos que se hace en el interior del país", subrayó De Casas en una entrevista exclusiva con MDZ.

El hecho de que un mendocino haya sido tenido en cuenta para llegar a la CIDH tiene un significado especial. Sobre todo porque en los últimos años el órgano internacional ha sido especialmente crítico de la situación de los complejos penitenciarios que funcionan en la provincia. Muchas de estas denuncias fueron impulsadas por Carlos Varela Álvarez, otro reconocido abogado especializado en Derechos Humanos y que en más de una oportunidad ha trabajado junto a De Casas.

"La situación de las cárceles debe cambiar. El problema no es nuevo, sino que viene de hace más de una década. Como objetivo, apunto a la solución constitucional: las cárceles deben ser sanas y limpias para asegurar el respeto de los derechos humanos fundamentales de los detenidos y que las mismas no se conviertan en factores determinantes en el incremento de los índices de inseguridad", expresó De Casas sobre este tema en particular.

Pero para lograrlo, aclaró que para terminar con los problemas estructurales es necesario llevar a cabo acciones coordinadas entre los distintos organismos del Estado. "Una política del Ejecutivo que no cuente con una asignación presupuestaria suficiente dada por la Legislatura; una ley que no sea aplicada de manera correcta por poder ejecutivo o el judicial; o una sentencia estructural que no tome en consideración las posibilidades o alcances de quien ejecuta, no tendrán todos los resultados positivos deseados", advirtió.

A lo largo de 40 años de carrera en materia penal, De Casas ha ganado elogios y cuestionamientos. Su convicción es que los derechos humanos son para todos: ha defendido a banqueros detenidos por estafa o incluso a un ex subjefe de Inteligencia de la VIII Brigada de Infantería de Montaña, acusado de represión. En el primer caso, junto a Carlos Varela Álvarez representaron a tres banqueros uruguayos detenidos en 2002 por el cierre del Banco Montevideo y que permanecieron privados de su libertad durante cinco años sin juicio. Por este caso el Estado uruguayo fue condenado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por la excesiva prisión preventiva que sufrieron los hermanos y que finalmente fueron liberados en mayo de 2007. Incluso, la CIDH instó al Estado a reformar el proceso penal.

En cuanto a la otra causa, la de Enrique Blas Gómez Saá, la Justicia determinó que el represor no podía ser juzgado debido a que ya no era mentalmente capaz de comprender el motivo por el cual se lo juzgaba. Esto fue comprobado por peritos propios y de la Facultad de Medicina, por lo que la querella aceptó la decisión. Incluso, el abogado querellante en esa causa, Pablo Salinas, destacó el trabajo de De Casas y desestimó las críticas de quienes le apuntan como defensor de la dictadura.

-Es llamativo que el gobierno nacional se fije en alguien del interior para ocupar esa posición. ¿Por qué cree que Cancillería se fijó en usted para ocupar un cargo en la CIDH?

-Mi candidatura surge de la propuesta de diversas personas, vinculadas sobre todo con el radicalismo y con los derechos humanos. He trabajado en temas de derechos humanos -relacionados sobre todo al derecho penal- , he participado, con éxito, junto a mi querido colega y amigo Carlos Varela Álvarez en uno de los casos más importantes de América en materia de prisión preventiva ante la CIDH. Creo que mi candidatura es un poco la culminación de casi 40 años trabajando en el tema. Además, me parece que también es un reconocimiento al trabajo en derechos humanos que se hace en el interior del país, y en Mendoza en particular.

-Sin embargo, usted no es un referente del movimiento de derechos humanos, es más, ha defendido a un militar en los juicios de Lesa Humanidad.

-Tengo compañeros de la facultad en Santa Fe, de mi equipo de rugby en Mendoza y Santa Fe, desaparecidos. Amigos del radicalismo que se exiliaron. A mí me detuvieron cuando estudiaba en la Universidad, aunque me liberaron al día siguiente por intermedio de Julio Tejerina (que luego sería diputado nacional por la UCR). En referencia al caso concreto que mencionás, defendí a un militar inocente que se enfrentó a la dictadura -fue pasado a retiro por Menéndez- tal como fue declarado por la justicia. Justamente por oponerse al golpe militar. Le dictaron una falta de mérito y luego lo sacaron del proceso por problemas de salud. Lo avalaron los peritos de la Corte y de la misma Fiscalía. En este marco, me parece muy importante destacar que todo ciudadano merece un juicio justo y tiene derecho a defensa, y en esto se han pronunciado todos los organismos de derechos humanos. Precisamente, los derechos humanos son para todos, incluso para los peores de la sociedad. Claramente apoyo los procesos de memoria y creo que ha sido una gran tragedia de la historia argentina el plan sistemático de desapariciones impuesto por la dictadura.

-¿Cuál es el papel que tendría si llegara a convertirse en comisionado del CIDH?

-Como miembro de la CIDH, la principal función es promover la observancia y la defensa de los derechos humanos. ¿Cómo? Por un lado, con el análisis e investigación de peticiones individuales sobre presuntas violaciones de derechos humanos.

También a través de observar la situación general de los derechos humanos en los Estados Miembros de la OEA, y  publicando informes sobre situaciones existentes en determinado Estado Miembro, cuando lo considera apropiado.

Por último, también se realizan visitas in loco a los países para analizar en profundidad de la situación general y/o para investigar una situación específica.

-¿Qué visión tiene de la CIDH?

-El mundo ha cambiado significativamente desde que los organismos internacionales de derechos humanos fueron creados. Creo que la CIDH ha acompañado estos cambios pero siempre puede mejorarse. Hay ciertos desafíos básicos en la región, vinculados sobre todo con situaciones estructurales: pobreza, situaciones de las cárceles, problemas de educación y desigualdad.

Hay otro tipo de desafíos, más bien institucionales, vinculados con el fortalecimiento del Sistema Interamericano. Cómo generar más interacción entre los Estados y la Comisión, tanto aquellos que ven con Buenos ojos el sistema como aquellos más remisos.

-¿Y cuál es el rol de Argentina en esto? Porque también está el caso de Milagro Sala...

-Sobre este tema no me corresponde hablar, ya que como candidato al puesto cualquier cosa que diga podría malinterpretarse -si bien debo inhibirme de intervenir en cuestiones vinculadas a Argentina-. De cualquier manera, sí tengo escritas opiniones sobre el punto.

Creo que Argentina siempre ha tenido una enorme relevancia en el mundo de los derechos humanos, y entiendo que es sano institucionalmente mantenerlo de administración en administración.Por último, como ferviente defensor del Sistema, creo que las recomendaciones de los organismos internacionales deben ser cumplidas por los Estados.