Cuatro serían los jueces que el Gobierno de Mauricio Macri buscaría remover durante este año al estar sospechados por actos de corrupción o mal desempeño.
El encargado de ejecutar la estrategia oficial es el ministro de Justicia, Germán Garavano.
Los magistrados a los que se apuntaría serían Eduardo Freiler, Daniel Rafecas, Ana María Figueroa y Oscar Hergott.
La forma para cumplir este objetivo sería el juicio político, considerando que Cambiemos cosechó adhesiones transitorias en el Consejo de la Magistratura para conseguir los 9 votos sobre 13, que es lo que necesita para desplazar a los magistrados.
A pesar que esta versión suena fuerte, el diputado nacional del Pro Pablo Tonelli, resaltó hoy la voluntad de los integrantes del Consejo de la Magistratura de cumplir con las funciones que la constitución confiere y descartó la exigencia de un plan para destituir jueces.
"En el Consejo de la Magistratura estamos de acuerdo en ejercer la atribución que la Constitución nos confiere de evaluar la conducta de los jueces en aquellos casos en los que existe una denuncia de mal desempeño", manifestó Tonelli.
"De ninguna manera tenemos un plan para remover a uno, dos o tres, o determinados jueces ni nada que se le parezca porque eso además no se puede determinar a priori", añadió en declaraciones formuladas esta mañana a radio Rivadavia.
En tal sentido, el legislador aseguró que el potencial enjuiciamiento de un magistrado y su posterior posible destitución depende de las circunstancias de cada caso y de las pruebas que puedan ser reunidas. "Anticipar resultados a priori parece una exageración y algo fuera de lugar", expresó el integrante del Consejo de la Magistratura.
Fuente: TN / Noticias Argentinas