"¡Estoy harta del progresismo estúpido!". Con esas palabras descalificó la diputada Elisa Carrió la postura adoptada por Libres del Sur cuando se discutía un proyecto de la radical Patricia Giménez sobre una modificación al Régimen especial para la donación de alimentos consagrado en la Ley 25.989.
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Se desató cuando se discutía un proyecto sobre una modificación al Régimen especial para la donación de alimentos consagrado en la Ley 25.989.
Si bien la furia de Carrió se desencadenó luego de la intervención del diputado Federico Masso, su compañera de bancada Graciela Cousinet salió en su defensa. Durante el debate, Masso (Libres del Sur) ironizó: "Hay que agradecerle a las grandes cadenas de supermercados que se van a poner la mano en el corazón y van a donar toneladas de alimentos, en un país que tiene para abastecer de alimentos a 400 millones de personas. Eso se llama hipocresía".
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Carrió afirmó que "hay un progresismo estúpido que cree que es preferible que vayan a buscar a bolsas de basura en vez de tener los alimentos de marca en su casa" y esta fue la respuesta que la diputada Graciela Cousinet le dedicó por escrito:
Por qué nos oponemos a la donación de alimentos
Por Graciela Cousinet
En la pérdida de desperdicios de alimentos son dos las preguntas que nos tenemos que hacer: La primera es ¿por qué se desperdician alimentos? y la otra es ¿cuál es la calidad de los alimentos que se pierden?
La Fao tiene un estudio exhaustivo y ha determinado que el 30% de los alimentos se pierden. La mayor parte de esta pérdida se produce en la producción, transporte y comercialización. Lamentablemente forma parte de una estrategia de marketing de las grandes industrias alimenticias como los supermercados tener las góndolas repletas, sabiendo que un porcentaje no se venderá. Ellos ya saben que el 30 % se va a vencer, lo hacen para poder tener las góndolas llenas de productos y que la gente encuentre rápidamente el producto que se exhibe en grandes cantidades. En el mercadito de mi esquina no les sobra nada porque saben perfectamente bien lo que venden y no compran más de lo que saben se va a vender.
Las grandes empresas incluyen sus excedentes en el costo y lo pagamos todos. Lo que tienen que tirar nos lo aumentan en el precio de lo que sí se compra. Tendríamos que ponerle un impuesto al desperdicio y a la pérdida.
Tenemos que preguntarnos cuál es la calidad de lo que se va a donar. Resulta que estas empresas desperdician un 30%, luego viene el banco de alimentos y retira el excendente, ni siquiera tienen que contratar un camión para que se lleve lo que no vendieron. Pero la pregunta es ¿qué calidad de productos se va a llevar el banco de alimentos?. Mientras no haya una Ley de Etiquetado de alimentos hay que prohibir la donación porque probablemente la mayoría de estos productos sean tóxicos para la salud de la población: altos en azúcares, sodio y grasas.
Otro de los motivos por los cuales estamos en contra de la donación sin reglas y sin supervisión es que en los primeros 1000 días de vida de los niños es cuando se construye la palpabilidad, es decir el gusto por determinado alimento. Al estar entregándoles -sobre todo a los sectores más vulnerables- alimentos altos en azúcares, sodio y grasas, los estamos transformando en clientes obligados de estos alimentos super elaborados que son altamente nocivos para la salud, causantes de la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad.
En síntesis desde Libres del Sur creemos que los alimentos que sobran pueden donarse, si sabemos qué contienen, en qué estado se encuentran y hay control sobre estos parámetros. El proyecto que propone el macrismo no contempla estos puntos.