Acting de institucionalidad

El nuevo CCT de los trabajadores del Casino no se aprobó por minoría, pero para lograr quórum Cornejo acudió a las prácticas predilectas del kirchnerismo.

Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

Más tarde o más temprano, el decreto que acota el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) de los empleados del Casino iba a convertirse en ley. Sin embargo, en el Ejecutivo no quisieron esperar para aprobarlo en minoría durante la tercer sesión especial y el gobernador movió los hilos del poder para acortar los tiempos, presionando a los intendentes para que estos le bajen línea a sus legisladores.

Para Cornejo, se trataba de un convenio "mamarracho" que dejaba en manos del gremio la posibilidad de elegir a los nuevos trabajadores y le daba preferencia a los familiares de actuales empleados. Y puede que tenga razón.

Sin embargo, esta cruzada le ha costado demasiado en términos políticos e, incluso, discursivos. Es que al imponer su postura, no sólo dejó en evidencia las diferencias que existen dentro del PJ, sino que también generó rispideces con sus aliados políticos e incluso melló la institucionalidad que dice defender.

Lo del peronismo no es nuevo, por lo tanto no sorprende como antes. El peso de los intendentes peronistas es significativo en la Casa de las Leyes y estos necesitan tener una buena relación con el Gobierno provincial para navegar su gestión sin grandes marejadas. Equilibrio de fuerzas. 

Sin embargo, hay que ver hasta que punto aguanta Guillermo Pereyra sus diferencias con el resto del frente multipartidario Cambia Mendoza. Es que el diputado del Frente Renovador no está dispuesto a renunciar a su identidad gremial y ha tenido que soportar con amargura algunas iniciativas del frente que integra. Este miércoles no aguantó más su descontento y bajó al recinto a criticar abiertamente la iniciativa enviada por el gobernador.

Si bien  Pereyra afirma que el disenso dentro del frente es bueno y destaca la libertad de acción que le ofrecen, es inevitable que estos roces y choques ideológicos desgasten la convivencia.

Pero donde queda más expuesto el gobernador Alfredo Cornejo en este nuevo embate legislativo es en las incongruencias que existen en su discurso. Quiere devolverle la institucionalidad a una provincia avasallada, pero para hacerlo cae en los vicios que más se le cuestionaron a la gestión anterior.

Este miércoles Cornejo evitó sacar una ley por minoría. Pero para hacerlo recurrió a la receta preferida del kirchnerismo: la asfixia. Así como los gobernadores estaban obligados a bajar la cabeza ante Cristina Fernández de Kirchner, hoy a los intendentes mendocinos no les dejan muchas opciones.