En el Iscamen no vuela una mosca: vuelan varias. Además de implementar medidas que el programa de mosca del mediterráneo recupere credibilidad y eficacia, el nuevo presidente del órgano fitosanitario, Alejandro Molero, ha tenido que revisar las cuentas que heredó de su antecesor Raúl Millán. Pero por si esto fuera poco, el ex senador también tiene que expedirse sobre temas administrativos, como una polémica reserva de cargo firmada durante la gestión de Leandro Montané y dada de baja por Millán.
Se trata de la Resolución 276 del año 2010, mediante la cual se concedió a Abel Albarracín la posibilidad de reservar su cargo en el Iscamen mientras cumple funciones en Fiscalía de Estado. Las dos curiosidades que encierra esta normativa son que Albarracín no era personal de planta en el Iscamen y la aclaración de que mientras dure su ausencia será reemplazado por su esposa, Estela Fabiana Duperu.
Como empleado privado de la Fundación Coprosamen, Albarracín fue designado jefe de Legales en el Iscamen. Sin embargo, en 2010 fue convocado por Fiscalía de Estado para ocuparse de la dirección de Asuntos Administrativos. Ante esa situación, el por entonces presidente del órgano fitosanitario, Leandro Montané, firmó la resolución para que Albarracín retuviera el cargo.
Lo llamativo es que, como jefe de Legales, el mismo Albarracín fue quien redactó la norma que lo tenía como beneficiario y en la misma nombra a su esposa para ocupar su lugar. Para justificar la reserva de cargo, se define a si mismo como personal altamente capacitado y de alta experiencia en la institución.
La novela tuvo un nuevo capítulo durante la gestión de Raúl Millán. Para este último, la reserva del cargo no correspondía, por lo que decidió darlo de baja. Ante ello, el perjudicado presentó un amparo en la Justicia, donde todos los protagonistas de esta historia debieron verse las caras.
Según consta en el expediente que lleva adelante el juez Luis Ángel Planta Alsinet, Montané admite que la persona a la cual consultó a la hora de firmar la resolución fue al propio Albarracín, a quien consideraba "su persona de confianza en el área legal". Además, agregó ante la Justicia que él no estaba de acuerdo con la designación de Duperut como reemplazante pero accedió porque Albarracín le garantizó su apoyo para el funcionamiento del área.
"Él me transmitió que estando en Fiscalía podía colaborar con cualquier cosa que surgiera en el área del organismo, cosa que hizo durante los años siguientes", agregó Montané en presencia del juez y el propio Albarracín. Para especialistas consultados por MDZ, estas declaraciones abren la puerta a un posible caso de tráfico de influencia.
Ahora, en medio del sismo técnico e institucional que sacude al Iscamen, su nuevo presidente Alejandro Molero deberá determinar si entiende que la reserva de cargo es lícita. De ser así, cuando Albarracín deje la Fiscalía de Estado podrá retomar sus funciones en el área legal del Iscamen.