A Millán lo condenó la mosca

El informe del Senasa encendió las luces de alarma respecto a la situación fitosanitaria de la provincia y provocó la renuncia del presidente del Iscamen, Raúl Millán.

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

No fueron las licitaciones a medida de los amigos. No fueron las compras irregulares. Tampoco los acomodos de familiares y allegados. Ni siquiera el hecho de ser investigado por la Fiscalía de Delitos Complejos. A Raúl Millán sólo le pidieron la renuncia luego de un contundente informe del Senasa que dejó a la luz la crítica situación en la que se encuentra el programa de lucha contra la mosca del mediterráneo.

Ese fue el detonante que llevó al ministro de Economía, Enrique Vaquié, a imprimir un golpe de timón en el Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria de Mendoza (Iscamen). Sobre todo, teniendo en cuenta las consecuencias que puede traerle a la provincia el dejar de ser una zona libre de la plaga.

"Nosotros teníamos una auditoría administrativa que no nos satisfacía, pero fue mucho más preocupante el informe que hizo el Senasa. Supe el resultado el jueves a la mañana y ahí se precipitó todo", explicó Vaquié al anunciar que Alejandro Molero sucedería a Millán al frente del órgano de control.

Entre otras cosas, el Senasa confirmó algo que era un secreto a voces dentro del Iscamen: el fracaso de la cepa bisexual que se estaba utilizando para controlar la plaga. En concreto, los especialistas detectaron que al perder eficiencia la cepa "TSL Viena 8" (macho estéril), se creó una "Cepa Mendoza" que contenía moscas machos y hembras, algo que según el Senasa dejó de hacerse hace 14 años.

A eso se sumaron incumplimientos de los requisitos de control dispuestos por el Senasa e, incluso, el uso de trampas para Lobesia Botrana con la intención de aplicarlas para la mosca de la fruta.

Todo eso estuvo sumado a una evidente manipulación de datos y estadísticas, lo cual le ocasionó al Iscamen un daño incalculable: la pérdida de credibilidad. Puertas adentro, los empleados apuntan contra la coordinadora Andrea Bartolucci, encargada de la erradicación de la mosca del mediterráneo.

Consciente de esta situación, Molero admitió que el principal desafío será devolverle al Iscamen el prestigio nacional e internacional que supo tener en el pasado y que para ello deberán trabajar codo a codo con el Senasa. Más aún considerando que la auditoría se realizó en una temporada en la que hay poco vuelo de mosca, pero arrojó un pronóstico demoledor.

Aunque nadie quiera decirlo en esos términos para no poner en peligro la calificación de Mendoza, está en juego el futuro de la producción agrícola de la provincia.

Por todo ello, las irregularidades contables, vicios administrativos en la gestión de expedientes y las licitaciones dudosas parecen quedar en un segundo plano. "El proceso administrativo se puede solucionar rápido con Alejandro Molero. La tarea compleja es en términos técnicos con la lucha contra la mosca", admitió Vaquié.