Una editorial del diario porteño La Nación elogió de sobremanera a la actual Constitución Provincial de Mendoza, sancionada en 1916, y criticó duramente a los sectores políticos que intentan impulsar modificaciones a la misma, argumentando que "sólo buscan la reelección de los gobernadores" e incluso mencionó que este "modelo debería extenderse a todo el país".
Este artículo del matutino porteño, que salió publicado hoy, indicó que "desde 1983, varios gobiernos de distinto signo, radicales o justicialistas, han intentado llevar a cabo una reforma constitucional que, detrás de vagos planteos 'modernizadores', sólo tenía como principal propósito instalar la posibilidad de la reelección de los gobernadores".
En ese sentido, la editorial de La Nación subrayó que "la existencia de una tercera fuerza política, el tradicional Partido Demócrata, ha impedido hasta ahora que esos propósitos pudieran concretarse". Sin embargo, remarcó que la pérdida de "representación legislativa de esa fracción abre la posibilidad de que los intentos reeleccionistas avancen".
Para el autor de la nota, nuestra constitución prohíbe "sabiamente" la reelección del gobernador y vice, como así también las limitaciones para que familiares cercanos a estos dos funcionarios puedan acceder a un cargo representativo que sea elegible por votación popular, como legislativo o ejecutivo municipal.
"Estas limitaciones han logrado que Mendoza sea librada del caudillismo y de la formación de dinastías y oligarquías que imperan, en algunos casos desde antaño, en otras provincias del país", elogió la editorial, a lo cual añadió que "no es casual que las provincias más atrasadas y pobres sean las gobernadas por oligarquías que las convierten en feudos personales".
Por ello, La Nación no escatimó en elogiar al exvicepresidente y actual legislador radical Julio Cobos, cuando en sus discursos durante su emífera campaña por la presidencia en 2011 "destacó las bondades institucionales de Mendoza y propuso terminar en todo el país con las reelecciones". Así, se advirtió sobre el enfrentamiento con "estos intentos reformistas que degradarían las instituciones mendocinas", siendo éstas, en realidad extenderse a todo el país".
"Las constituciones no pueden ser una especie de juguete de ambiciones personales, del mismo modo que los poderes ejecutivos no deberían ser feudos gobernados por dirigentes atornillados a la silla del poder. Habrá que entender, en definitiva, que las constituciones no garantizan buenos gobiernos, pero que sí sirven para limitar el poder, de manera de evitar avances sobre las libertades, los derechos y las garantías de los ciudadanos", concluyó la editorial del diario porteño.