La peor noticia para un vendedor de diarios

Un accidente de tránsito protagonizado por un remís lo dejó sin su kiosco de revistas. Nadie se hace cargo de los daños y teme que la Municipalidad le retire la habilitación.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Toda su vida Alfredo Villarroel (58) la pasó viendo las tapas de los periódicos. Como vendedor de diarios y revistas tiene contacto permanente con las noticias, pero nunca pensó que un día se convertiría en una de ellas. Es que hace un mes, en un accidente desafortunado, un remis que circulaba a alta velocidad destruyó el kiosco en el que trabajó durante 35 años en las calles Rivadavia y Chile, de la Ciudad de Mendoza. El accidente no tuvo heridos de gravedad, pero causó un daño incalculable a Villarroel.

El sábado 9 de abril a las 22.30 llovía en la provincia de Mendoza. Con el asfalto mojado, un remis que transitaba por la calle Rivadavia rozó a otro rodado y terminó en la vereda. A su paso, destruyó el puesto de revistas y se incrustó contra la vidriera de una óptica. "Me llamaron para avisarme lo que había pasado, pero cuando llegué el conductor ya se había ido", explicó a MDZ Villarroel.

Como consecuencia de ese accidente, desde hace un mes este vendedor de revistas ha tenido que improvisar un escaparate en la vereda, donde soporta las bajas temperaturas y la llovizna que ha sido protagonista en los últimos días. Es que el mecanismo para desplegar el puesto quedó atrofiado y comprar uno nuevo le costará cerca de 60.000 pesos.

Por si esto fuera poco, no sólo perdió la estufa y el televisor que guardaba dentro del kiosco, sino también cientos de revistas y afiches que quedaron arruinados por la lluvia.

El problema es que nadie responde por lo ocurrido y el panorama para Villarroel no es auspicioso. El conductor del remis de la empresa Rumbos no apareció más por el lugar y el comerciante no sabe a quién acudir para que atienda su situación. "Tengo los datos de los conductores porque me dieron una copia de la actuación policial, pero nadie vino a hablar conmigo", advirtió.

Mientras tanto, Alfredo atiende en un puesto improvisado sobre mesones y procura reunir el dinero para arreglar su puesto o adquirir uno nuevo. "La Municipalidad de Ciudad no tiene nada que ver. Ellos sólo me dan la habilitación, pero el resto es responsabilidad del propietario", agrega con temor a perder su permiso para comerciar en esa ubicación. "No quiero generar conflicto. Por lo menos hoy junto plata para comer", afirmó.