El escándalo por el ingreso de gremialistas afiliados al Sindicato Unido de los Trabajadores de la Educación (SUTE) a diversas escuelas para dar "charlas" a los alumnos de primaria tuvo la primera respuesta oficial por parte del Gobierno. La Dirección General de Escuelas (DGE) explicó los alcances del memo que envió a los directores de establecimientos eescolares que prohíbe el ingreso de personas ajenas a la comunidad educativa.
Tal como había adelantado MDZ, la DGE emitió un memorándum en el cual se recuerda a los directivos que "no se permitirá el ingreso de personas extrañas al establecimiento escolar. Sólo se admitirá el ingreso al mismo a los alumnos, padres, docentes, personal administrativo, equipo directivo, personal jerárquico de la Dirección General de Escuelas y autoridades tanto policiales como judiciales". "Por lo expuesto no corresponde permitir el ingreso a los establecimientos escolares de personas pertenecientes o que invoquen representación de entidades gremiales, debiendo recordar los supervisores y equipo directivo, sus responsabilidades atribuidas por la normativa legal y vigente (...)".
La subsecretaria de Planeamiento y Evaluación de la Calidad Educativa, Emma Cunietti, indicó en una conferencia de prensa que "la actividad gremial es legítima, pero no es legítimo usar a los niños, quienes no pueden quedar rehenes de situaciones que tienen que ver con la vida de los adultos, y mucho menos de sectores".
"No podemos permitir que el interés de los niños haya quedado por debajo de los intereses sindicales", aseveró.
Sobre este hecho puntual, Cunietti señaló que "no estamos haciendo investigación, solo hemos corroborado lo que está sucediendo a partir de las fotos" y lanzó un mensaje al SUTE: "Queremos llamar a la reflexión al sindicato, recordándoles que es muy legítima la lucha gremial, pero hay un límite. Con los chicos, no".