La situación institucional de Santa Rosa está comenzando a tener derivaciones que no solo afectan al FpV y al peronismo, fuerza a la que pertenece el intendente Sergio Salgado que está detenido. El radicalismo vive por estas horas previas a que la comuna quede acéfala todo un debate interno que excede al municipio.
Es que la concejal radical Norma Trigo es la sucesora natural de Salgado, por ser la presidenta del Concejo Deliberante y junto a los integrantes de su bloque -que abrevan en las huestes de la vicegobernadora Laura Montero- quieren quedarse con la intendencia.
Por ello el Comité Provincia de la UCR, que preside el jefe comunal de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suárez -hombre del gobernador Alfredo Cornejo-, salió a pedir en un comunicado que le entreguen el poder a un edil del FpV, el vicepresidente primero del cuerpo, para lo cual Trigo debe renunciar a la presidencia y todo el Cuerpo, elegirlo a él al frente.
La situación está irresuelta. Hay debate, además, en torno a cuándo hay que llamar a elecciones en ese municipio. Mientras que la legislación establece que el recambio, ante la ausencia del intendente, debe producirse "en los próximos comicios", no se fija cuándo deben realizarse.
Los "radicales M" sostienen que eso debe ser dentro de dos años, cuando se elijan concejales y, por lo tanto, que el nuevo intendente surja del seno del Concejo Deliberante y los "radicales C" son implacables: "Debe llamarse a elección de intendente en forma inmediata por decisión del propio Concejo, en uso de su autonomía municipal y en virtud de la racionalidad política", tal como lo sostiene el jefe partidario, Suárez.
Resta conocer si la actitud de los monteristas santarrosinos es una insurgencia a su propia líder, Montero, o si cuentan con su guiño para avanzar en su riesgosa jugada. Porque en caso de asumir el control de la comuna, tendrán que lidiar con la otra cara de la moneda: la fuerte crisis financiera.