El plan del IPV para reactivar las obras

El presidente del Instituto Provincial de la Vivienda habló con MDZ Radio y aseguró que se priorizará las obras con mayor avance.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Desde la Cámara Argentina de la Construcción ya encendieron las alarmas por los atrasos en los pagos y advirtieron que como consecuencia de ello se han registrado 3.500 despidos. Al respecto, el presidente del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), Damián Salamone, aseguró que mediante el pago con bonos a proveedores de los años 2014 y 2015 se inyectará aire fresco para poder hacer frente a las obligaciones que vayan surgiendo en el 2016.

En este sentido afirmó que la prioridad será priorizar las obras que están más avanzadas, para que una vez concluidas el dinero pueda volcarse a las demás. Sin embargo, aclaró que ninguna quedará parada, sino que avanzarán a un ritmo menor.

De esta manera, pretenden darle continuidad a los trabajos para mantener las obras activas y cuidar evitar que se deje sin trabajo a los obreros. Si bien no es un plan ambicioso, es lo que está dentro de las probabilidades de un IPV ahogado por las deudas contraídas durante la gestión anterior y los atrasos en los desembolsos por parte de la Nación, que ascienden a 197 millones de pesos.

"La Nación  pagó en forma regular, hasta agosto del 2015, cuando empezó a diezmarse y hoy estamos pagando las consecuencias", explicó Salamone en MDZ Radio. Pese al cambio de gestión, el problema no se ha resuelto, debido a que en estos primeros meses la gestión de Mauricio Macri ha decidido revisar obra por obra para determinar por qué existen algunas con balances irregulares.

"Nosotros ya tenemos la planificación de como reactivar las obras", afirmó Salamone. "Este año se van a inaugurar casas. Hemos priorizado 15 obras con mayor avance y se les ha dado mayor inyección en los porcentajes mensuales. Los 102 barrios están con cronograma financiero activo y se va a priorizar los mas avanzados", concluyó.

En cuanto a las deudas de la gestión anterior, confesó que el pago con bonos no es lo ideal, pero era la única salida posible. "Si tuviéramos que pagar con plata del IPV la deuda, cerramos el instituto por un año y meses", sentenció. "Las empresas van a encontrarse con bonos. Pero lo que tienen seguro es que marzo estamos pagando certificados enero y febrero 2016 y hemos acortado plazos para que las empresas se encuentren con dinero antes y puedan volcarlo a las obras", concluyó.