Independientemente del análisis técnico y objetivo sobre el dictamen que impuso el Frente para la Victoria en relación al impuesto a las ganancias, la derrota oficialista tiene un costado positivo.
Luego de 12 años de un Congreso que era una ficción democrática y actuaba como un brazo obediente del mandato K del presidente de turno, ahora comienza a trabajar como verdaderamente corresponde a un poder independiente de la República.
Todo está en discusión abierta y quedarán también en blanco y negro la capacidad profesional, la muñeca política y la vocación sincera de diálogo enriquecedor de los congresistas elegidos.
Bienvenido uno de los pilares básicos de la democracia representativa; la discusión, el aporte diferente, el enojo responsable, el disenso y el acuerdo, en fin; la DEMOCRACIA.
Y después de tantos años de sumisión, látigo y obediencia debida vergonzante, lo sucedido es similar al efecto de un viento fresco que aclara y vivifica el ambiente que nos envuelve.
Bienvenido disenso y discusión democrática. Adiós imposición autoritaria.