El ex hombre fuerte de la AFIP y hoy jefe de la Auditoría de General de la Nación (AGN), Ricardo Echegaray, comenzó a alejarse del kirchnerismo duro y ahora, según afirman desde su entorno, formará parte del "peronismo racional" -tal como lo definen- e incluso realizará informes críticos del gobierno de Cristina Fernández.
Según un informe de La Nación, ya en la primera sesión como presidente del colegio de auditores Echegaray propuso aprobar una serie de informes de auditoría críticos de distintas áreas de la administración de Cristina.
Entre los informes aprobados se destacan los del fideicomiso de infraestructura hídrica; los servicios ferroviarios; estados contables del Banco Nación y programas de la Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Viviendas. También, la auditoría al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), sobre el Fondo de Fomento Cinematográfico, y la realizada por la Gerencia de Control de la Cuenta de Inversión sobre la Asignación de Fondos y la ejecución presupuestaria de la Autoridad de la Cuenca Matanza-Riachuelo.
En este nuevo contexto, Echegaray pretende despojarse de todo vestigio de kirchnerismo puro y duro. En esta nueva etapa, se embarca de lleno en la corriente "racionalista" del peronismo, como él define al hecho de "transitar por un camino de oposición maduro y racional y no caer en fanatismos".
De hecho, uno de los referentes más próximos de Echegaray en esta nueva etapa es Miguel Pichetto, jefe del bloque de senadores del PJ. El rionogrino también está enrolado dentro del "peronismo racional" que promueve el diálogo con el Gobierno, pero sin caer en la obsecuencia.
"Ricardo no va a ocultar nada de la gestión anterior, pero también quiere hacer un seguimiento actualizado de la administración de Macri", afirman sus colaboradores. En este sentido, pretende instalar un sistema de alertas tempranas que permitan detectar, en forma automática, problemas e irregularidades que surjan en la gestión.