¿Para los mendocinos la educación puede esperar?

Es rara la situación de una provincia que si hay algo que necesita es justamente una revolución educativa. pero nos detenemos en una discusión chiquita, muy pequeña, de grupos de poder, en lugar de avanzar con fuerza hacia un cambio contundente que nos cambie la realidad. Una situación endémica que no nos permite salir del fango (y hasta pareciera que nos encantara seguir así).

La discusión por la educación en Mendoza es tan pequeña que lo único que consigue es que sigamos siendo pequeños. Reducida a una lucha de corporaciones, política y sindical, nadie está hablando de nuestros hijos, ni de su presente y futuro, que es de todos como sociedad. Grupos de poder gremial eligen dejar el debate sobre la educación que necesitamos para después, anteponiendo intereses de una minoría: los que no quieren estar frente al aula. Pero no solo eso: dan por sentado que todo, como está, "está bien" y sabemos que no es así.

La mudanza desde la educación estatal hacia la privada creció en forma inusitada en la última década en función de un abandono del Estado de su rol fundamental y que otrora caracterizó a la Argentina en Latinoamérica y el mundo. Mientras en lo discursivo se decía una cosa, en la práctica se avanzaba en sentido contrario.

Todos los días, miles de docentes son héroes que, a pesar de las circunstancias (sociales, económicas, políticas, de contexto familiar, de formación propia y ajena, de acceso a la tecnología, de las relaciones humanas, de la competencia multimediática) logran que nuestros hijos lean, escriban y saquen cuentas correctamente, la base para comenzar a caminar por la vida intelectual y abrirse camino en la vida real. A veces, logran mucho más. Esos docentes heroicos no están gritando en las tribunas, sino trabajando.Los que ponen al frente vocación y profesionalismo, son silenciados por los que gritan más fuerte y quién sabe desde cuando no dan una clase o realizan algún curso de capacitación para ajustarse a los requerimientos de la época, cambiantes y exigentes constantemente.

Es denigrante que cuando se requiera tan solo el requisito de estar al frente de las aulas se frene cualquier debate sustancial, como el que hace falta. Y en MDZ venimos hablando de esta necesidad desde hace ocho años, tiempo suficiente para haberlo debatido y resuelto, porque tampoco sirven las discusiones eternas. Estamos llenos de grandes debatidores "sabelotodos" anclados en el pasado y que, a la hora de ponerlos al frente de la formación de nuestros chicos hacen agua y ahogan a generaciones completas.

Hace ocho años, desde MDZ pusimos máximo interés en poner el foco y el debate en la educación y en el sistema económico productivo. La educación como instrumento esencial de formación intelectual acorde a los tiempos que vivimos y que posibilita inclusión precisa en el mundo laboral actual y desarrollo y dignidad social. Lo señalamos desde entonces: el sistema económico productivo, en un mundo global que está presente -independientemente de si nos gusta o no- requiere una especial y profunda atención para posibilitar la inserción de la provincia en la economía regional y en el mundo.


MOTOR DE LA ECONOMÍA Y LA INCLUSIÓN SOCIAL LEGÍTIMA

Educación y economía están íntimamente vinculadas, ambas degradadas en Mendoza y que requieren de todos nosotros atención prioritaria, para que autoridades y los actores directos e interesados, comiencen el camino inevitable para modificar la grave y triste situación en que se encuentra nuestra provincia.

El mundo actual privilegia la sociedad del conocimiento, donde el valor agregado está asentado en la inteligencia. EEUU pudo afrontar la crisis económica y financiera del 2008, donde triunfó Wall Steet, con la invalorable ayuda de la Reserva Federal y las calificadoras de riesgo, entre otros y en detrimento de la mayoría del pueblo estadounidense, gracias al formidable impulso y avance tecnológico, proyectado desde Silicon Valley y Seattle primordialmente.

Software, inteligencia creativa, innovativa. La mente aportando conocimiento del máximo nivel y agregando valor a los sistemas productivos tradicionales. Como ejemplo, podemos citar el avance tecnológico del agro argentino, ejemplo en muchos lugares del mundo.

La educación moderna debe estar en línea con esta revolución del conocimiento y también de la comunicación. La irrupción de Internet, los teléfonos inteligentes, Twitter, las tabletas, los mails, que hace poco años no existían requieren de un Estado innovador e impulsor de una educación moderna a tono con el nuevo mundo del conocimiento. Resulta obvio que el modelo industrial tradicional o que el modelo agrícola no pueden dejarse de lado. Pero, si observamos el reemplazo de la mano de obra humana por los robots inteligentes y el avance tecnológico de la producción agrícola, gracias al aporte del conocimiento innovativo, no debemos hesitar en ponerénfasis en pautas educativas que brinden capacidades en el campo del conocimiento a nuestros niños y jóvenes.

UNA REVOLUCIÓN DEMORADA

Bien orientadas están las afirmaciones oficiales sobre el interés en poner especial atención en el estudio de las matemáticas, castellano y en la comprensión de textos en nuestras escuelas.

Son la base para poder introducirse en la teoría del conocimiento.

Con jóvenes preparados en la innovación, la creación y el valor agregado intelectual vamos a insuflar una fuerza distinta y potenciadora a nuestro modelo productivo. Con mayor inteligencia creativa también serán más competitivas la vitivinicultura, la frutihorticultura , la ganadería de zonas áridas y el servicio turístico a clientes exigentes.

En el mundo global y también en nuestra provincia, el crecimiento económico y las mejores condiciones laborales, están ligadas al mundo del conocimiento y de la comunicación. Y hacia allá debe estar orientada la educación.

Caso contrario seguiremos profundizando nuestra decadencia, que tanto nos duele y preocupa. A ocuparse con convicción e inteligencia.

La educación es la pieza clave para el desarrollo. No perdamos más tiempo.Comencemos la revolución educativa por el conocimiento y aparte de ir en el camino correcto, mejoraremos nuestra disminuida autoestima mendocina.

NO DEFRAUDAR CON LA EXPECTATIVA GENERADA

Mendoza decidió, tras muchos años de subordinarse al esquema educativo del populismo, avanzar en algunos puntos que tienen que ver con la calidad de la educación que el Estado piensa ofrecer.

¿Algún padre puede negarse a que sus hijos reciban una mejor formación que la que ellos mismos obtuvieron? ¿No sería lógico que así sucediera? Pero mientras las decisiones corporativas de grupos de poder y movilización gremial buscan concentrar su mirada en el ombligo propio, los padres y mucho menos los chicos, no opinan, no ocupan portadas en la prensa ni están en el esquema de la toma de decisiones.

La designación de Gustavo Iaies como asesor de la Dirección General de Escuelas de Mendoza ha generado expectativas. Por un lado, debido a su propia experiencia y formación. Por otro, atento a que es autor de un profundo estudio sobre la situación del sistema educativo en Mendoza, puntualmente. O sea: sabe en dónde estamos parados y no se basa en supuesto ni en posiciones sectoriales o sectarias.

Pues bien: hay que ver andar y conocer si toda la energía puesta alcanza para mover el "monstruo" de un área que insume la mayor cuota de personal en el Estado y, además, el mayor desafío de una sociedad, como es su propia educación. 

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