Montero: "Alfredo tiene un perfil de concentración de poder, yo no"

Los logros, los pendientes, su relación con Cornejo, el caso Próvolo y una dura advertencia para la Iglesia. Balance de la primera vicegobernadora, a un año de asumir.

Foto: Gentileza
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"Tenemos visiones distintas respecto de la construcción de poder". Sin esconder las diferencias y sin rodeos, la primera vicegobernadora de la historia de Mendoza, Laura Montero, se refirió a la relación que tiene con el gobernador Alfredo Cornejo. Al cumplirse un año de asumir al frente del Ejecutivo provincial, la vicejefa de Estado se animó a un balance.

Los logros y los pendientes de su gestión en la Legislatura; ¿qué significo, desde lo institucional y político, suceder a Carlos Ciurca?; el nombramiento de otro hombre de Cornejo como miembro de la Corte frente a su sostenido reclamo de respetar el cupo femenino y lograr la equidad de género en la representación; el caso Próvolo que, prácticamente, estalló en sus manos; entre muchos de los temas que abordó en una entrevista, sin desperdicios, con MDZ Online. 

"Yo le dije a Alfredo... 'mirá, yo me voy a dedicar a cosas estratégicas... no me voy a pasar cuatro años dando la palabra", contó Montero al referirse a su impronta de trabajo como presidenta del Senado provincial. En ese sentido, dejó muy en claro que el mayor desafío de su gestión será lograr la reforma de la Constitución provincial: "Estaría totalmente dispuesta a autoproscribirme para viabilizar un proceso de reforma de la Constitución", aseguró.

En ese orden, blanqueó lo que la diferencia de Cornejo: "Tenemos visiones distintas respecto a cómo construir poder. Él tiene un perfil más de concentración de poder y yo tengo un perfil como el que vengo comentándote. Creo que, individualmente, somos parte de un engranaje pero que, realmente, hay que ir hacia las bases auténticas de poder que están en la legitimidad de la ciudadanía y los procesos de participación para, de ese modo, consolidar el sistema democrático". 

Además, se animó a calificar al caso Próvolo como un "indicador de gestión", ya que se trató de una denuncia que lejos de ingresar por la Policía y/o la Justicia, aterrizó en la "abierta" Casa de las Leyes. En esa misma línea, aprovechó la instancia para dejarle un duro mensaje al Arzobispado de Mendoza: "Negar la realidad no es la forma de salir de los problemas".


La Legislatura pos-Ciurca

-Desde lo institucional, ¿cómo fue hacerse cargo de la Legislatura?

-Nos planteamos una transición ordenada y en la medida que pudimos hicimos una planificación. Nos basamos en mejorar la calidad y que la Legislatura no fuera vista desde los ñoquis y como la institución desprestigiada. Trabajamos en varios ejes: de calidad, en leyes, en procesos; el eje de transparencia, porque, justamente, esta institución es 'la oscura' dentro de los tres poderes del Estado. En esto, cambiamos los mecanismos de comunicación, buscamos integrar áreas y publicar todo lo que se hacía. Y, finalmente, nos propusimos trabajar con el eje de participación, a partir del cual abrimos la Legislatura. Ello se logró con la implementación de los foros y los desafíos de la reforma constitucional, del plan de ordenamiento territorial, de equidad y género, de llegar a una ley procesal de familia, todos éstos planes estratégicos. Logramos, así, instalar a la Legislatura desde otra óptica. Fue difícil arrancar porque había una concepción distinta y cierta inercia que romper.

-Y desde el punto de vista político, ¿cómo fue suceder a Ciurca?

-Tenemos perfiles muy, pero muy, distintos. Eso me permitió cambiar patrones con cierta facilidad . Primero, porque era la primera mujer vicegobernadora lo que me dio margen para establecer otro tipo de relaciones y, luego, porque apunté a que todos nos íbamos a prestigiar si hacíamos determinados cambios. Después, tomando medidas muy duras como terminar con los contratos de locación. El concepto fue 'acá vamos a trabajar para conseguir la mayor eficiencia'. Y como logramos resultados rápidos, se sintieron más confiados en que esta forma de trabajar resultaba en un 'ganan todos'. 

-Partiendo del déficit operativo con el que cerró la administración anterior, ¿cómo se manejó con los recursos en la Casa de las Leyes?

-Incrementamos sólo un 16 por ciento el presupuesto con relación al año pasado. Hicimos una redistribución presupuestaria que implicó aumentar el 10 por ciento la partida de bienes de capital y un 264 por ciento la partida de bienes y servicios, porque, cabe recordar que, acá (en la Legislatura) no había ni papel higiénico en los baños. La Legislatura estaba sucia. Además, se instaló el voto electrónico por 3 millones de pesos, se trabajó en las dos plantas de personal que vamos a inaugurar dentro de poco e hicimos todos los baños de la calle Gutiérrez. A los tres meses de asumir estaba toda la Legislatura pintada y los pisos pulidos. Todo ello lo pudimos hacer porque bajamos en un 100 por ciento los contratos de locación y optimizamos un 56 por ciento más las licitaciones, reduciendo los plazos de pago y el pago por turno, eso nos ha permitido optimizar los gastos. Revalorizamos al personal y sin nombrar a nadie más. Con eso logramos reducir la planta de personal permanente, se redujeron en un 26 por ciento los consumos críticos. Todo esto, simplemente controlando. Y cabe aclarar que no echamos a nadie excepto a los que fueron mal nombrados durante la gestión anterior; es decir, a los funcionarios que habían dejado en clase 13. 

-Bajo ese panorama, en el doble rol institucional de vicegobernadora y presidenta del Senado, ¿qué le queda pendiente para los próximos tres años?

-Primero, seguir con esta experiencia de darle a la Legislatura este prestigio institucional que tiene que tener. Pero entendiendo que, fundamentalmente, esto se logra prestigiando a su gente y dándoles todas las herramientas posibles. En esto, hay dos unidades clave trabajando, la de Presupuesto y Hacienda, única oficina en el país, y la Unidad de Enlace con universidades y territorio en general. En segundo lugar, el gran desafío es la reforma de la Constitución Provincial. Respecto de ello, llegamos a cosas muy concretas este año a través de los foros. Por caso, se trabajó un comparativo entre los proyectos de enmienda parciales, todo lo que venía del sistema político. Después, se trabajó sistemáticamente con foros, con territorio, con disertaciones, con aportes por escrito que entraron por vía expediente y así fue que elaboramos lo que sería la Constitución de la gente con 71 puntos de reformas. Yo creo que, bajo este contexto, podríamos llegar a tener un proyecto de reforma en mayo próximo. Fue curioso cómo la gente hizo planteos que no habían surgido desde la política. Así, por ejemplo, si bien se refirieron a los derechos del agua y el medioambiente, lo hicieron en vinculación con la responsabilidad, es decir el derecho acompañado de la obligación. Me pareció muy interesante eso. Además, surgió muy fuerte lo de la autonomía municipal. 

-¿Qué predisposición ha encontrado en la oposición para llevar adelante esta reforma?

-Encontré muy buena recepción en el peronismo. En efecto, todo lo que fue el proceso de incorporación de las universidades para que hicieran sus propuestas, lo firmamos juntos con Luis Böhm. Creo que, de manera gradual, el ambiente político se fue permeabilizando. 

-¿Cuál es el mayor obstáculo a sortear para que el proyecto de reforma de la Constitución no quede trunco, una vez más?

-Me parece que eso pasa porque siempre se encargó desde el planteo del poder. El debate constitucional se transformó en el debate de poder que termina dirimiéndose entre gallos y medianoche. Es decir, nunca se gestó desde las bases ciudadanas como lo estamos haciendo ahora.

-¿Qué respuesta ha encontrado en Cornejo a esta reforma?

-En principio yo le dije a Alfredo (Cornejo)... 'mirá, yo me voy a dedicar a cosas estratégicas porque no me voy pasar los cuatro años sólo dando la palabra'. Entonces, voy a tratar de ser complementaria en trabajar cosas que él, desde la urgencia, tal vez, no puede trabajar. Es decir que, más allá de ayudar en el Presupuesto, voy a tratar de trabajar en estos temas estratégicos. Digo que esto él lo ha dejado correr. Me ha dado vía libre.

-¿Qué leyes le hubiera gustado empezar a tratar y no pudo?

 -Me quedó colgada, y no me gusta, la Ley de Ética Pública y la Ley de Acceso a la Información. Creo que el 'timing' en ese sentido no fue el correcto porque me hubiera gustado empezar el año con esas leyes pero, bueno, hubo otra prioridad. 

-¿Como cuál?

-Lógicamente, el tema de la seguridad que Alfredo me lo pidió expresamente.

-¿Lo urgente terminó tapando lo importante?

-Lo urgente terminó, por lo menos, no dando la posibilidad de tratamiento a estas dos leyes que, si bien, no cambian la realidad sí la cambian como concepto y cultura institucional. Todavía tengo esperanzas de que se traten pero veremos.

-Teniendo en cuenta que durante el 2016, la mayoría de los proyectos convertidos en ley vinieron del Ejecutivo provincial, ¿cómo hacer para que la Legislatura no quede vista como el brazo ejecutor de Cornejo?

-Bueno, este año, era importante darle fortaleza a la gestión de gobierno porque asumimos con muchas debilidades, déficit operativo y financiero, caos en general, falta de gestión en servicios, y demás. Sin embargo, me parece que se han dado oportunidades para que la oposición acompañe. Si vos hubieras vivido el kirchnerismo que viví yo... que no te dejaba modificar un punto ni una coma de un proyecto... Acá, en cambio, hemos hecho un trabajo de apertura, de comunicación. No hemos ejercido la tiranía del Ejecutivo, la tiranía del oficialismo. Por el contrario, la oposición ha terminado siempre apoyando la mayoría de las leyes. 

-Ello sin mencionar la performance de la Izquierda... casi siempre absteniéndose... 

-Bueno, creo que hay que trabajar en una estrategia de cooperación más que de confrontación. Esto me lo he fijado como consigna para el año que comienza y en todas las áreas. Trabajar más en un esquema de cooperación que de confrontación, aún cuando en política, es sabido, el mayor rédito se saca en la confrontación.

-Por momentos, en ciertos debates parlamentarios, ¿se sintió ninguneada por ciertos senadores respecto a su rol de presidenta de la Cámara?

-Te diría que hubo una o dos sesiones ásperas pero, como vengo con la experiencia del Senado de la Nación, no me costó tomar las riendas. Creo que después todos entendieron que no podíamos llevar la sesión de esa manera. En efecto, cuando fue el debate de los gremios (aprobación de las paritarias) les dije que no podían tomar la palabra de manera inorgánica. El solo hecho de ordenar las exposiciones indicándoles que se dirigieran a mí para pedir la palabra dio resultados. Asimismo, les hice notar los déficits de ese tipo de sesiones. Les hice entender que no son sesiones productivas, ni para ellos mismos, porque muestran la peor cara del funcionamiento. Hoy, el hecho de tener la posibilidad de transmitir en formas directa las sesiones, por radio y por canal de Youtube, también ordena. En efecto, siento que hemos terminado el año con sesiones ordenadas y más productivas, dinámicas y participativas, con mejores exposiciones y considero que ese es el desafío del año próximo, mejorar el trabajo en comisiones para que lleguemos con dictamen de comisión al tratamiento de los proyectos en el recinto. De ese modo, garantizaremos que todos los legisladores hayan estudiado los temas. Es decir, no es lo mismo cuando entra todo sobre tablas y se presta para pedir y pedir cuarto intermedio a cada rato que cuando se entra con dictamen.


La relación con Cornejo

-Siempre se dice que Cornejo y usted son muy diferentes... ¿cómo es su relación?

-La relación con el Alfredo es buena pero, sobre todo, porque es de respeto mutuo. Los dos sabemos que somos distintos y sabemos en qué puntos no coincidimos.

-¿Qué es lo 'no' negociable?

-No creo que haya puntos no negociables. En efecto, todo se va permeabilizando en la medida en que uno va entendiendo el funcionamiento del otro. De hecho, este año, cuando empecé queriendo plantear temas de fondo como la reforma de la Constitución, el plan de ordenamiento territorial y demás, quizá no se entendió lo que yo pretendía, que era ocupar siempre un rol de complementariedad respecto a él. 

-O sea... ¿Cornejo no la entendió cuando usted quiso plantear esos temas estructurales?

-Claro, yo creo que, en un principio, él estaba muy focalizado en la seguridad, en la administración y en la demanda del ya y, en ese marco, no se entendía mi plan. Pero, fijate que de a poco, eso se fue permeabilizando y apareció la necesidad de ir hacia esas cosas más estratégicas, estructurales y de largo plazo, cosas que, al pensarlas con la visión de largo plazo, te solucionan el ahora y desde una perspectiva estratégica. En definitiva, creo que en las formas de hacer política tenemos puntos de diferencia.

-¿Cómo es eso?

-Y, justamente, porque él tiene un perfil más de concentración de poder y yo tengo un perfil como el que vengo comentándote. Creo que, individualmente, somos parte de un engranaje pero que, realmente, hay que ir hacia las bases auténticas de poder que están en la legitimidad de la ciudadanía y los procesos de participación para, de ese modo, consolidar el sistema democrático. ¡Ojo!, son dos visiones del proceso de construcción de poder distintas. Yo, veo el proceso de construcción de poder sobre la base de una fuerte legitimación, sobre un esfuerzo muy grande; mientras que él, tiene una visión de construcción del poder político, para lo cual tiene una gran experiencia y no digo que no le haya dado resultado. Tenemos una concepción distinta, lo que ha quedado demostrado en los hechos. 

-¿Cómo en cuáles?

-Bueno, el caso más emblemático se planteó con lo de la Corte. Yo quiero cupo y participación de la mujer y no renuncio a lo que vengo diciendo y a lo que he sostenido. Es decir, mantengo cierta autonomía de criterio en los temas que me parecen muy importantes y que se vinculan a mis convicciones y determinaciones. Flaco favor le haría a él (Cornejo) si yo, al menos, no le diera mi visión distinta... porque, en ese sentido, el Legislativo no es sólo el poder Legislativo sino que tiene facultades fundamentales de control. Es claro, venimos de una mirada distinta en los procesos de construcción; entonces, flaco favor haría si no planteo mi posición y después siempre está la regla de la mayoría para decidir.

-En ese sentido, ¿le dolió el nombramiento de Valerio?

-Creo que hay que avanzar, y lo digo genéricamente, y lo digo como una lucha de siempre, y lo digo como un principio que voy a sostener a futuro, creo que hay que cambiar patrones culturales.

-Da la sensación que, en esto, ¿el gobernador no escucha?

-Creo que en esto primó más su gran desafío que está muy vinculado a la seguridad porque era una Cámara Penal. Entonces, a los fines de su estrategia primó más eso y como dije anteriormente, lo respeto. Ello no quita que puedo fijar mi posición. Sin embargo, es el gobernador el que tiene las prerrogativas constitucionales de definir sobre la persona para la Corte y, después, el Senado el que aprueba. Lo que hice, en todo caso, fue sentar mi posición con respecto a la necesidad, y lo planteo ahora genéricamente y lo voy a seguir planteando,. de ir a una equidad de la representación.

-Es una lucha que hay que seguir dándola... 

-Sí, y la tenemos que dar todos, como sociedad. Y no hay que caer en los extremos sino trabajar en la complementariedad del hombre y la mujer. Que eso se traduce en patrones culturales que terminan afectando la vida o muerte de personas porque se bajan los niveles de violencia. Hay que dar esta pelea en muchos ámbitos y de muchas maneras.


El caso Próvolo, una bisagra

-¿Qué significó, para su gestión, que el caso Próvolo estallara gracias a la recepción de la denuncia en la Legislatura?

-Nosotros trabajamos por objetivos y tenemos que tener indicadores. Pues bien, en el indicador de participación ciudadana, en el resultado de desarrollo de confianza de la institución con el ciudadano, creo que esta fue la mejor demostración de que, al menos en este año, el objetivo fue cumplido.

-¿Qué le pareció la respuesta de la Iglesia, del Arzobispado?

-Creo que no han salido con una buena respuesta porque, primero, me parece que hay que hacer un poco de reflexión, introspección y, por lo menos, plantear la duda hacia adentro y verificar cada uno, desde el lugar en el que esté, desde la responsabilidad institucional que le toque, hacer un profundo proceso de reflexión para ver dónde están las fallas del sistema y ver qué se puede hacer para adelante. Negar la realidad no es la forma de salir de los problemas. Enfrentarla y asumir los errores es la mejor forma de poder dar una solución definitiva. Lo que ha pasado históricamente es que los problemas se han tapado. Y este caso lo demuestra. Mientras tanto, nadie ha hecho un proceso de mea culpa. Hemos persistido en un sistema que, lamentablemente, ha dado estos resultados nefastos. Creo que, siempre, transparentar la situación es asumir las responsabilidades. Ver cuáles son los problemas cambia el mito por la realidad. Creo, asimismo que, si la Iglesia quiere sostener la integridad de la institución me parece que tiene que cambiar y develar, mostrar las imperfecciones, tratar de mejorar el sistema y cambiar ese mito por una realidad. Me parece que las primeras salidas de la Iglesia no fueron muy afortunadas a nivel local y vamos a ver qué pasa a nivel nacional cuando se empiece a abrir lo de La Plata.

-¿Qué espera de la Justicia?

-No hay forma de escapar de todas las pruebas que hay y no solo las testimoniales sino las psicológicas y físicas de los abusos cometidos. Creo que todo ello concurre en un sinnúmero de delitos. Primero, espero que realmente se llegue a fondo con las responsabilidades y las sanciones, creo que hay que llegar a delimitar muy claramente las responsabilidades institucionales por acción u omisión. En esto, hay muchos compromisos en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, que tiene que autorizar a la curia y gente que ingresa al país y este hombre (por Nicola Corradi) ya venía con un antecedente de Italia. Aquí, hay y hubo una lógica de funcionamiento que hay que evaluar, analizar, ver las fallas y corregir. Hay que ponerse manos a la obra.


El futuro de Montero

-¿Qué se juega en las elecciones legislativas del año próximo?

-Bueno... para nosotros será un test por supuesto de nuestra gestión en la que vamos a salir a defenderla. Siempre, estando en el oficialismo, una elección de medio término sirve como termómetro y ojalá que logremos despertar la confianza de la ciudadanía. En principio, creo que este año hemos logrado los objetivos fijados. Dijimos cómo estaban las cosas y que iba a ser un año difícil.

-Después de Montero, vicegobernadora... ¿cuál es su proyección política?

-Te juro que nada. Estoy muy concentrada ahora en esta tarea. Desde el rol que le estoy planteando y los vínculos que estoy tejiendo con la sociedad. Es muy trascendente. Si pudiera dejar, por lo menos, el tema de la reforma constitucional con el sentimiento de la gente, si pudiéramos dejar el plan de ordenamiento territorial estaría muy satisfecha. Y, de hecho, estoy muy focalizada en esa tarea.

-Y si eso quedara pendiente... ¿seguiría gestionando desde algún otro lugar?

-Yo digo que uno no es imprescindible. De hecho no creo que haya que poner la reelección en ninguna consideración individual. Las metas colectivas tienen que estar por encima. Estaría, por ejemplo, totalmente dispuesta a autoproscribirme para viabilizar un proceso de reforma de la Constitución. 

**********Montero es Ingeniera Agrónoma. En la función pública, fue Ministra de Economía de la provincia (2003- 2007) y cumplió roles ejecutivos como titular de Fundación Pro Mendoza. Fue presidenta del Instituto de Desarrollo Rural; vicepresidente Instituto de Desarrollo Industrial y de servicios y presidenta del Instituto de Desarrollo Comercial. En 2007 fue electa diputada nacional, allí participó de la Secretaria de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Fue senadora nacional entre 2009 y 2015, período en el que se desempeñó como vicepresidenta del bloque UCR; presidenta de la Comisión de Economía Nacional e Inversión y fue Parlamentaria del Mercosur. En las últimas elecciones realizadas en Mendoza, fue elegida como la primer Vicegobernadora de la historia de la provincia de Mendoza, cargo que desempeña en la actualidad.**********