Tantos años de gestión deficiente no resultaron inocuos para la Nación y la Provincia. A continuación , sólo algunas de las fotos frecuentes que causan molestia y dolor:
1) El infierno de vivir cerca de la rotonda de Regalado Olguín y Av Champagnat. Comienza los días miércoles y se intensifica de jueves a domingo. Luego de que se instalaran churrasqueras, bancos y mesas durante la gestión de Rubén Miranda en Las Heras, los concurrentes no se conforman con disfrutar de una buena comida y un buen rato. No, el complemento especial son la música a todo volumen y picadas de motos y autos de gente proveniente de todos lugares. Ante el reclamo de vecinos, la policía acude en vehículos y sus sirenas e intentan desalojarlos ¡a partir de las 2.30 am!
Increíble, pero cierto.
A un ruido ensordecedor, las fuerzas de seguridad suman más ruidos y bien entrada la noche, finalizado el operativo, alrededor de las 3.30 am, la fiesta continúa hasta las 6 ó 7 de la mañana.
La municipalidad, gestión Miranda y la actual de Orozco, ausente ante los insistentes y reiterados reclamos de vecinos insomnes y desesperados.
Incluso el 911 ha bajado los brazos, pese a los reiterados llamados, aduciendo imposibilidad de cualquier gestión.
También encanto de " solidaridad" entre comprovincianos. Estado ausente, vecinos que no disfrutan comiendo, sino haciendo del lugar un sitio de ruido insoportable entre picadas, aceleradas y música a volumen máximo. Vida diaria complicada y calidad de ella indeseable, ante la pasividad municipal y provincial.
2) Ausencia de auxilio para ciclistas que entrenan. Era sábado a las 10.30. Cinco atletas de triatlón, entre ellos uno que disputó el Iroman de Río de Janeiro, consumían kilómetros de entrenamiento en sus bicicletas en la ruta vieja de Cacheuta.
Separados por kilómetros, uno de ellos se acercó presuroso al divisar a un compañero caído en la ruta. Inconsciente y con la cara regada de sangre y tirado en la ruta. El primer compañero en llegar comenzó la tarea de reanimación y limpieza de las heridas. Alrededor de un minuto estuvo inconsciente el triatleta. Avisados el resto, y conscientes de una herida grande en su cabeza y con posible fractura en el hombro. Uno de ellos llamó al 911 y solícitó un médico del servicio de emergencia. Vía teléfono trasmitió las indicaciones primarias y precisas, prestando una gran colaboración. También aseguró el envío de una ambulancia y ahí estuvo el problema. Luego de 45 minutos de espera y ante el dolor en aumento y la preocupación por las heridas y la fractura, los compañeros comenzaron la tarea de trasladarlo a un hospital. Esa es otra historia de " desesperanza", que escribiremos en otra oportunidad.
Lamentable ausencia de los organismos de auxilio público. Desamparo y condiciones reales de vida diaria devaluada para los mendocinos.
3) Pobreza expuesta y a los ojos de propios y turistas (duele verla expuesta y con tanta crudeza). Compatriotas en estado de indigencia, la mayoría con niños en su brazos, solicitando una " ayuda para comer". Personas no mayores de 40 años transitan a diario por las veredas de los restaurantes de calle Sarmiento solicitando ayuda de unos pesos. En muchas ocasiones anticipan el pedido niños que depositan estampitas en las mesas. Los extranjeros observan con interés algunos y sorpresa otros el constante devenir de solicitadores de ayuda.
Falta para describir el escenario completo, los artistas callejeros a la gorra.
El viernes pasado fueron cinco personas en estado de necesidad las que se acercaron a las mesas y dos músicos que expusieron sus calidades artísticas. Para dos mesas de turistas, que al principio colaboraron, fue demasiada la cantidad. Abandonaron prematuramente el restaurante. Cuando se retiraron, cuatro de ellos en auto cobraron 50 pesos a una pareja de trapitos. Dolor y realidad presentes en la vía pública.