Basta de caudillos eternos

Mendoza tiene la oportunidad de poner un límite a la reelección de intendentes y concejales, tal como hizo Buenos Aires. Sin embargo, la política le escapa al debate y se escuda en la Constitución.

Foto: Fede Croce / MDZ
Foto: Fede Croce / MDZ

El tema no es nuevo y al hablar todos coinciden en que es necesario. Sin embargo, los años pasan y siempre hay una excusa para no poner límites a la reelección de los intendentes en Mendoza. En 2009 se cayó una enmienda constitucional votada por la ciudadanía y hoy, en vez de seguir el ejemplo de Buenos Aires, se atropellan los pretextos para evitar un debate serio al respecto.

Durante años se alimentó un mito. El mito de que es necesario reformar la Constitución Provincial para terminar con las reelecciones indefinidas de los caciques comunales y sus concejales. Sin embargo, la realidad quedó al desnudo luego de que la gestión de María Eugenia Vidal consiguiera consenso para que, mediante una ley, se acabaran las dinastías y feudos que durante años dirigieron el conurbano bonaerense.

Al igual que en Mendoza, en Buenos Aires la constitución también establece que los intendentes pueden ser reelectos y la Ley Orgánica Municipal de esa provincia así lo dispone. Sin embargo eso no impidió que la legislatura provincial estableciera, por ley, un límite de una sola reelección consecutiva.

Según explicó la constitucionalista Gabriela Ábalos, los mendocinos podríamos imitar el ejemplo que dio Vidal, pero para ello tiene que existir la voluntad política de hacerlo. Y -lamentablemente- aunque de la boca para afuera todos se expresan a favor de la alternancia en el poder y la necesidad de terminar con los mandatos eternos, a la hora de impulsar un cambio efectivo aparecen las dudas y nada cambia.

Cada elección vuelven a repetirse las mismas caras y existen municipios en la que los jefes comunales van por su cuarto mandato consecutivo. Por ejemplo, el lavallino Roberto Righi (PJ)  fue elegido en el cargo cuatro veces consecutivas: 2003, 2007, 2011 y 2015, mientras que el radical Mario Abed  asumió en 2003 como intendente de Junín y desde entonces fue reelecto en el cargo. La misma cantidad de años lleva gobernando Jorge Omar Giménez en San Martín, y hay otros intendentes, como Gustavo Pinto (La Paz) y Jorge Difonso (San Carlos) que ya llevan dos reelecciones.

El panorama se repite en los concejos deliberantes de toda a provincia e incluso en la Casa de las Leyes, donde hay legisladores que llevan décadas ocupando la misma banca.

Es hora de dejar de lado las mezquindades políticas y aprovechar la oportunidad de debatir en serio una ley para limitar la reelección y poner fin al caudillismo. Guaymallén dio el primer paso...¿alguien se animará a seguir ese camino?