La inseguridad y, sobre todo, el miedo han cambiado los hábitos de los mendocinos desde hace años. Esa situación va más allá de las estadísticas de delito. Ahora el gobierno va a medir la "sensación de inseguriadad" a través de una encuesta de victimización que apunta a tener una radiografía profunda sobre el delito y cómo la gente lo percibe.
Los trabajos de campo comenzarán en noviembre y los 1.350 mendocinos que serán encuestados deberán tener predisposición y paciencia: la encuesta es compleja y tiene un tiempo de resolución de más de una hora. Pero la intención es ir a fondo.
La "cifra negra" y la inversión en seriedad
Una de las claves de la encuesta es tener información sobre la llamada cifra negra del delito. Se trata de los hechos que ocurren pero donde las víctimas no denuncian. En general, ocurre con algunos robos menores. Pero también se cree que puede haber una subestimación de datos con otros hechos, como la violencia de género. "Eso ocurre. Pero con lo que ha ocurrido en los últimos tiempos ha crecido la cantidad de denuncias". Aseguran desde el Gobierno.
Entre otras cosas, se consultará si se ha sido víctima de algún delito en distintos períodos de tiempo, o si algún familiar o persona cercana ha sufrido algún hecho. Pero también hay una parte destinada a quienes no han sido víctima. Allí se apunta a cómo la sensación de inseguridad ha cambiado los hábitos de vida. Por eso consultarán sobre la vida cotidiana y la inversión que hacen las familias para prevenir: si las casas tienen rejas, si contratan seguridad privada o tienen algún mecanismo de prevención. Incluso buscan determinar el "costo" que tiene para cada familia prevenir los delitos.
Ese es uno de los ejes de la encuesta porque, explican, la "sensación" de inseguridad cambia hábitos y perjudica la calidad de vida de las personas.
Los trabajos de campo se esperan para noviembre, pero los resultados estarían recién el año que viene. Para diseñar el cuestionario se usó la base de la encuesta de victimización de la ONU, pero se adecuó a la realidad mendocina. En ello trabajaron la Universidad Nacional de Cuyo, la DEIE y el Ministerio de Seguridad.
Por la complejidad de la encuesta estiman que llevará al menos un mes y se encuestarán 1350 mendocinos del área urbana, semiurbana y rural. "Va a ser representativo de toda la provincia. Se va a hacer en una época complicada, donde estadísticamente hay más problemas. Eso es a propósito porque la idea es tener una base real de datos. Hasta ahora no se había hecho nunca un trabajo de esta magnitud", explicó uno de los encargados de la encuesta.
Los datos estarán el año que viene y la intención es usar la información para planificar y ejecutar con algún patrón más riguroso que la simple percepción. "Es un trabajo con base científica", aseguran.
El "miedo", el denominador común
En Mendoza no se han hecho encuestas de victimización. La UCA incluye un capítulo sobre el tema en los estudios del Observatorio de la Deuda Social (donde está incluida la provincia). En 2015, por ejemplo, la inseguridad era el principal problema del país para el 45,4% de la población. Y el 27,7% de las personas dijo haber sido víctima de algún hecho de delincuencia o violencia. "Los efectos del crimen y la victimización sobre distintos aspectos de la vida de las personas, que abarcan desde daños físicos y económicos (por la sustracción objetiva de los bienes, pérdida de tiempo laboral y gastos médicos por heridas ocasionadas) hasta daños morales y psicológicos", indica Marcela Mratori, autora del capítulo sobre inseguridad.
Sin embargo la dimensión subjetiva del problema es distinta. Así, el "sentimiento de inseguridad" alcanzó al 87,3% de las personas. "En algunos casos, el miedo al delito y la preocupación por la seguridad personal pueden tener un mayor impacto en el bienestar y la satisfacción con la vida que la victimización misma", explica la investigadora. Aunque la "sensación de inseguridad" es alta en todos los sectores, las personas que viven en zonas marginadas lo sufren más. Así, por ejemplo, el 95% de las personas que viven en barrios precarios o villas dice tener temor. Mientras que en el sector de mayores recursos el 82% dice tener miedo. El delito afecta emocionalmente a las personas. "El malestar psicológico tiende a agravarse en los casos en los cuales se ha sufrido un hecho de delincuencia o violencia. En este aspecto, el 22,9% de las personas que presentan síntomas de ansiedad y/o depresión han sido víctimas de delito, contra el 19,5% que presentan los mismos indicadores de inquietud, nerviosismo, desesperanza y tristeza pero que no han sido víctimas de delito alguno", explica el estudio.