Michetti se guardó este As en la manga

La vicepresidenta echó a 2.035 ñoquis de Boudou y espera sacar de sus escondites a otros mil. La lupa sobre licitaciones y viáticos.

Dos personas con fuerte acento porteño se reunieron en un despacho del Senado. Uno, está todavía en funciones pero fue nombrado por su referente político, Amado Boudou. El otro es su sucesor: es más joven, no es porteño pero ya se acostumbró y habla igual. Este último, después de revisar las planillas de licitaciones y de encontrar cosas que no entiende y que le parecen poco claras, le preguntó a su antecesor de qué se trataba. "¡Qué -le respondió- meté a tus proveedores y listo! ¡Es el turno de ustedes!". Esa es la lógica con la que se ha venido moviendo la política. El nuevo juntó los datos y los pasó "para arriba".

El Senado vive de una manera mucho más virulenta el cambio de gestión. Es que allí el ambiente es meramente político. Están acostumbrados a "hablar" los temas, lo que en muchas veces ha implicado el trueque de favores, el "nombrame a éste y yo te nombro al tuyo" o el pasamanos de personal para que no se quedaran afuera. Pero están golpeados por dos personas muy fuertemente: una es Gabriela Michetti, la "arisca" vicepresidenta que durante su paso por el Senado ocupando una banca no juntó muchos amigos ni siquiera entre los radicales. El otro es peronista y se ha ido adaptando a los oficialismos en las últimas décadas: Miguel Ángel Pichetto, que sin irse del peronismo le guiñó el ojo a la segunda de Mauricio Macri para avanzar sobre todo rastro de seguidores y "refugiados" de Amado Boudou que encuentre sin silla, sin funciones asignadas y con salario del Congreso. Es la lucha ya abierta y descarnada entre el "peronismo sin Cristina" y el "peronismo con Cristina".

De los más de 6 mil empleados que sumó Boudou al Senado, Michetti dejó afuera a 2.035 que, lanzados al juego de la silla, se quedaron parados. "Oficinas en donde entraban seis se vieron desbordadas por 40 que ni se conocían", le contó una voz interna del gran edificio a MDZ.

De retorno le embocan a Michetti que no asistió a demasiadas sesiones. Con ese dato la tildan a ella misma de ñoqui.  

Pero la vicepresidenta parece que no va a ceder un paso en su decisión de revisar quiénes trabajan y quiénes no. De hecho, se asegura que en los próximos días sorprenderá a los sindicalistas que se han plantado en contra de la medida con otros 1.000 despidos: una bomba con efecto expansivo que muy probablemente va a obligarlos a discutir por qué debería quedarse en su puesto gente que no trabaja o que no se le conoce tarea.

En ese mismo marco ya se ha puesto la lupa sobre un funcionario de apellido Domínguez, en la Contaduría. Se le inició un sumario y se espera el resultado de la investigación sobre el manejo de los sueldos de gente que, como no iba a trabajar, tampoco tenía mucho derecho a "chillar" si le faltaba algo en su cuenta...El rumor habla de lo peor, pero el hombre sigue en funciones y solo podrá ser removido si se descubre alguna irregularidad. En la mira, viáticos por viajes de gente que no viajó.

Mientras tanto, la gran sorpresa con la que se encontró Michetti fue el inmenso equipo de "relaciones internacionales" que tenía Boudou, a cargo de Sabino Vaca Narvaja y con unos 50 alfiles de La Cámpora a su alrededor en insólitas tareas que son inherentes al Poder Ejecutivo y que les sirvió para viajar, mucho. Sabino Vaca Narvaja es hijo de Fernando Vaca Narvaja, emblemático integrante de la fusionada ex organización terrorista FAR Montoneros. Fue, junto a Sergio Poggi, exdirector general de Imagen Institucional y Tecnologías de la Información, compañero inseparable de Boudou durante sus muchos viajes al exterior. 

El área está siendo completamente escaneada por gente de Michetti. Funciona en el lugar que les concedió Boudou, un salón en el cuarto piso del edifico Alfredo Palacios (ex Caja de Ahorro y Seguro). La dirección fue el Plan B del exvicepresidente procesado cuando no pudo nombrar a Vaca Narvaja como prosecretario administrativo en reemplazo del fueguino Mario Daniele, quien fue defendido por Miguel Pichetto, ahora aliado de Michetti y de anterior mala relación con Boudou, por carácter transitivo a la decepción que Pichetto siente por Cristina Fernández de Kirchner, quien nunca lo promovió ni a la candidatura a gobernador en Río Negro ni a la presidencia provisional del Senado.