Se venían mirando de reojo, como quien desconfía del otro ante cualquier circunstancia. Julio Cobos viene de hacerle unas cuantas jugadas a Mauricio Macri: en el principio, intentando bloquear el acuerdo con el radicalismo; luego, coqueteando con todo aquel vetado por el porteño, llámese Sergio Massa o Margarita Stolbizer. Y finalmente, intentando condicionar al máximo el acuerdo de Cambiemos cuando no tuvo más remedio que plegarse a la decisión tomada por la mayoría de su partido.
Lo último fue apoyar una lista para las PASO en las que se postula al inefable Fernando Armagnague, como alternativa a la de unidad entre UCR y el Pro.
Fue lo último que hizo, merced a la impericia de los virreyes porteños del Pro en Mendoza y a los resquicios que deja siempre la interna radical.
Finalmente en la víspera del 9 de julio fue Mauricio Macri quien sirvió el almuerzo para Cobos. "Fue una charla entre dos ingenieros, política nacional y estrategia electoral pre y post PASO", aseguró un allegado a el gobernador mendocino. El almuerzo fue a solas.
A los postres, Mauricio invitó a Julio -tal el trato con el que terminaron amigándose- a recorrer las instalaciones de la nueva sede del gobierno porteño. Y esta vez, un hombre cercano al jefe de Gobierno porteño fue quien especificó que "Mauricio salió a saludarlo a la explanada, a plena luz del día cuando Julio se fue".
Las paces, exactamente un mes antes de las elecciones entre dos que se tiraban a matar. "Esta todo ok en la relación política", se limitó a admitir el mendocino a MDZ.