A diez días de presentar la lista definitiva de candidatos a diputados y senadores nacionales, la situación del Pro Mendoza, dentro del Frente Cambia Mendoza, está rodeada de incertidumbres y de no mediar una inteligente y firme negociación con el radicalismo nacional y local, se encamina a finalizar con una pobre cosecha de candidaturas propias.
Luego del fracaso en la negociación para integrar las listas provinciales, que podría concluir, luego de la votación, en sólo la obtención de una banca de legislador, las circunstancias actuales no aventuran un mejor resultado.
Las causas de este estado de situación son variadas y complejas y a continuación señalaremos algunas:
1) Acuerdo nacional entre la UCR y el PRO: Uno de los puntos de dicho acuerdo fue garantizar a la UCR que conserve como mínima expectativa electoral, la misma cantidad de legisladores que tiene en la actualidad. Este compromiso ineludible tiene interpretaciones variadas. Ernesto Sanz afirma , en el caso mendocino, que la UCR tiene derecho a dos postulantes a senador nacional y tres a diputados nacionales, tal cual es la integración actual de legisladores nacionales radicales.
En las filas del PRO varios dirigentes interpretan que el pacto a honrar es por la cantidad de posibles candidatos electos ( que serían cinco), sin obligación de determinación específica por Cámara. Esta diferencia de interpretación conlleva una disidencia fundamental: Susana Balbo, bodeguera, emprendedora y actual presidenta de Wines of Argentina, entre otras actividades, fue convencida y convocada por Mauricio Macri para ser candidata a senadora nacional. La confrmada candidatura en primer lugar a senador nacional para Julio Cobos más la intención de Sanz, el mismo Cobos e importantes dirigentes locales, de que un radical ocupe también la segunda plaza, significa en los hechos el desplazamiento de Susana Balbo de toda posibilidad de alcanzar la senaduría nacional.
Emilo Monzó, el articulador de alianzas y candidaturas de PRO en todo el país, intenta convencer a la empresaria a que acepte ser candidata a diputada nacional por Cambia Mendoxza en un lugar muy expectable.
Sin embargo esta alternativa no aparece consolidada y muy factible. No resulta atractivo para Balbo su primera irrupción en la política nacional como diputada. Son notorias las diferencias de trabajo, exposición y expectativas entre representar y defender los intereses de la provincia; a participar en el ajetreo y batallar político diario de la Cámara de Diputados, con el agregado de que fue convencida y convocada a participar en la búsqueda de una plaza de senadora..
Por otro lado, también de aceptar Balbo su postulación a diputada, la intención de Pro de tener dos legisladores nacionales se encontraría prácticamente clausurada. En la posibilidad del Frente Cambia Mendoza, atendiendo los resultados de las Paso, el máximo de diputados que llegarían a la Cámara joven sería de tres. Dos de Pro y uno radical se visualiza inviable.Y aún restaría atender las otras fuerzas integrantes del Frente.
2) La gestión del PRO mendocino y las apetencias locales: Ya se ha hablado sobre la debilidad de gestión e inexperiencia negociadora de los dirigentes locales de la agrupación amarilla. Se agrega ahora la falta de conocimiento de la realidad política y general de la provincia por parte de Monzó y su delegado personal García de Luca. Esta combinación de debilidades finalizaron en la pobre negociación de candidaturas provinciales en el descontento y alejamiento de numerosas personas que se sintieron atraídas por la convocatoria de PRO y de Mauricio Macri, y que ante el destrato y la indiferencia recibida vieron frustrados sus deseos.
Igualmente, los deseos de participar en lugares preponderantes, de dirigentes provinciales que ostentan algunos cargos electivos y con más antiguedad en su militancia Pro también es un tema a considerar en la negociación preelectoral que resta concluir. Gustavo Senetiner, actual concejal por la Ciudad de Mendoza, con el apoyo de Sebastián García de Luca y el importante, en el orden nacional, de Marcos Peña, pelea por ser candidato a Diputado Nacional. Esto relegando a conocidos hombres de la actividad económica provincial y nacional, que también aspiran a ese cargo y que cuentan con el apoyo de algunos dirigentes locales y también serían acompañados con beneplácito por el enviado porteño, Emilio Monzó.
Observadores de la política vernácula apuntan que el joven Senetiner tiene militancia hace tiempo y es un dirigente PRO puro, lo que acreditaría antecedentes para sus deseos. También reflexionan que el joven todavía debe transitar un "cursum honorus" aún incipiente e igualmente apuntan a su intrascendente tarea en el Concejo Deliberante de la ciudad. Esperaban mucho más de su perfomance como edil, que califican como una frustración frente a las expectativas que provocó su presencia como algo nuevo, diferente y prometedor.
La esperanza de un senador y un diputado para el PRO no encuentra en estos escasos días que restan un camino de fácil tránsito.
3) La voracidad intransigente de la UCR: amén de haber ampliado el acuerdo provincial a numerosas fuerzas locales, que superaron ampliamente el acuerdo nacional, el radicalismo mendocino ha sido poco generoso en la distribución de candidaturas con posibilidades de selección mediante el sufragio.
Las disputas y tensiones lógicas dentro de la fuerza mayoritaria del Frente se vieron acrecentadas por un espíritu cerrado en la oferta y por una laxa y errada negociación por parte del Pro.
Como ejemplo se puede señalar el caso de la Municipalidad de la Capital. Por motivos inexplicables el PRO decidió acompañar la candidatura de Rodolfo Suárez, sin proponer postulante propio. Tampoco presentó lista propia de ediles, pese a haber conseguido dos concejales en 2013. A cambio de todo esto no obtuvo ninguna banca de concejal. Inentendible, pero cierto
Ambas conductas y la exigua participación otorgada en el resto de la provincia por la UCR, concluyen en una pobre cosecha para el partido de Mauricio Macri y la imposibilidad concreta de ampliar en número y calidad de dirigentes su base propia.
En los escasos días que faltan, el Frente deberá agudizar su capacidad y vocación para encontrar el mejor y posible acuerdo alrededor de los candidatos nacionales. Si así no fuera, desde el lado de PRO restará un giro de 180 grados para encaminar hacia el futuro una fuerza con dirigentes locales capaces y comprometidos en conformar una fuerza política moderna y en crecimiento que supere la medianía actual.