La nueva derrota de Matías Roby

El ex ministro y precandidato terminó sumándose a lo que combatió. Dijo "presente" en el acto del peronismo al que criticó y busca volver a Salud.

Foto: Fernando Martinez/MDZ
Foto: Fernando Martinez/MDZ

 En la política mendocina está cundiendo un “modelo” de nuevos emergentes en su interior: los que aparecen defendiendo “valores” y tienen “convicciones fuertes”. Lo que los iguala al resto es que todo eso lo practican sistemáticamente, pero con en forma efímera. No bien se derrumban los argumentos de uno de los discursos “fundacionales”, se empieza con otro. Y así, sucesivamente, de modo de aparecer como la versión más nueva de lo viejo.

¿Cayó Matías Roby en la bolsa en donde están todos los que cuestionó?

En el ocaso de este lunes, el ex ministro de Salud y ex precandidato del FpV a la gobernación, se presentó en el acto de apoyo de la cúpula sindical a la candidatura a la gobernación de Adolfo Bermejo en el Teatro Selectro. Ahí fue cuando sufrió una nueva derrota.

La primera fue, cuando a sus espaldas, el gobernador Francisco Pérez mandó al ministro de Gobierno y su gente, Rodolfo Lafalla, junto al vicegobernador Carlos Ciurca a negociar con los gremios a los que Roby intentaba ponerles orden y cuya área le era inherente, ya que se trataba de los e la salud. El ex ministro convivió en un gabinete provincial como un vencido, ya que Pérez -que era su “amigo de toda la vida”- le dio aire a los que combatieron desde adentro a Roby. Se quedó. Sólo se fue cuando decidió competir por la gobernación en las PASO y le dijeron que ése era su límite: estaba rompiendo otras negociaciones de Pérez, esta vez, para conseguir su propio destino político.

Luego vino la de las PASO. Aliado a sectores sindicales a los que desde su mensaje siempre había criticado, Roby salió a competir como precandidato del peronismo. Salió último entre los tres que se postulaban, con 4% de los votos. Podría no haber sido una derrota, sino un “inicio” en la política real. Eso, si sostenía en alto las banderas: “No voy a ir a sacarme la foto para mostrar una unidad que no existe”, “no tengo nada que ver con esa gente”, y desde su entorno se dijo con claridad que sus votantes “no apoyarían al FPV en las elecciones generales”.

Pero Roby encontró la legítima oportunidad de reinventarse, esta vez, pero como parte de la estructura que criticó, aún desilusionando a quienes vieron en "otra cosa".

Aplaudiendo junto al resto del oficialismo y los sindicatos en el Teatro Selectro, expresó -esta vez y tres semanas después de haber dicho exactamente lo contrario- que hará “todo lo posible” para que sus votos vayan a Bermejo.

¿Qué hay para Roby por todo esto? Nada más que volver al ministerio de Salud en caso de que el maipucino se haga cargo del gobierno, pero esa vez, con el dominio de la Osep, a la que Pérez no lo dejó manejar.

¿Algún favor más hacia el partido que lo relegó y marginó? Sí: antes podría “poner la cabeza” como candidato del FpV a la intendencia de Godoy Cruz. Un soldado de la causa.