Los candidatos expusieron para la Asociación de Ejecutivos de Mendoza, que propició el debate en el Hotel Diplomatic, y respondieron sus consultas. Pese a que coincidieron en que la Provincia necesita ser reorganizada, tanto en el orden social -empezando por "recuperar el diálogo político"- como en el gasto público, hubo diferencias marcadas en los principales temas.
La jornada se dividió en dos partes, primero los candidatos tuvieron diez minutos cada uno para exponer sobre su visión y luego se enfrentaron a los cuestionamientos de los empresarios, preocupados por la inserción del sector privado en el futuro de Mendoza.
Lo que dejó el ping pong de preguntas
Minería: En este punto hubo coincidencias
Alfredo Cornejo (Frente Cambia Mendoza-UCR): Para el candidato radical, lo principal es darle credibilidad al Estado, de manera de que nadie pueda objetar un correcto control sobre el cumplimiento de las leyes de la Provincia y el respeto por el agua.
Adolfo Bermejo (FPV-PJ): El hombre del justicialismo consideró que Mendoza tiene el marco legal para apoyar cualquier emprendimiento minero que se ajuste al mismo.
Ambos candidatos se mostraron dispuestos a apoyar la industria minera.
Relación con la Nación, los primeros cruces
A.C: "Se han experimentado en Mendoza dos tipos de relaciones, confrontar u obedecer, necesitamos algo intermedio", afirmó el candidato por Cambia Mendoza, y agregó que "imagina un gobernador" que pueda defender los derechos de Mendoza sin pelear.
A.B: El candidato del Frente para la Victoria destacó sus buenas relaciones con los candidatos del espacio político que él cree están firmes para suceder a Cristina Fernández. En este sentido, habló de la llegada del tren a Mendoza.
Esto último desató el primer cruce de los candidatos, ya que Cornejo le espetó que el tren se promete desde hace ocho años y aún no da resultados concretos. No obtuvo respuestas.
Gasto público y privado
Ambos candidatos coincidieron en que el empleo estatal tiene que ser "reorganizado".
A.C: El candidato radical propone un modelo similar al que aplicó en Godoy Cruz. "No echamos masivamente empleados para bajar la planta, terminamos contratos, tercerizamos servicios e hicimos un contrato con ANSES para favorecer la jubilación temprana".
A.B: Para el justicialista, "hay que redimensionar el Estado y aplicar estrategias de calidad en el gobierno provincial". No explicó cómo.
Obra pública: el punto en común fue la crisis hídrica
A.C: Propone destinar el 7% del Presupuesto provincial para mantenimiento de obra pública en un plan de dos años, para llegar progresivamente a un 10% del mismo. "La vivienda no es obra pública", apuntó Cornejo, aunque también consideró que Mendoza necesita un plan propio.
A.B: Propone un plan de vivienda para Mendoza y trabajar en la impermeabilización de canales para evitar filtraciones. Bermejo consideró necesario invertir en infraestructura para el turismo como opción de crecimiento provincial.
Hidrocarburos y energía
A.C: "Tenemos que poner a un gobernador que renegocie con coraje al actividad hidrocarburífera", señaló Cornejo, quien propone, además, avanzar con el financiamiento de la energía solar, "con impulso estatal pero riesgo privado".
A.B: "Argentina ha dado pasos importantes para recuperar la industria nacional, desde que Galuccio está Mendoza ha crecido y en breve vamos a ver resultados".
Reducciones impositivas: segundo cruce
A.C: "Las provincias no tienen Anses ni Banco Central, o emiten deuda o aumentan impuestos", el candidato criticó la mecánica. El hombre del radicalismo propone reducciones estratégicas y a modo de premio para los emprendimientos que apliquen nuevas tecnologías.
A.B: El candidato asegura que es posible quitar el impuesto a los Ingresos Brutos. Y propone tomar "créditos baratos" para financiar a las empresas.
En este punto se produjo el segundo cruce, Cornejo negó que se puedan quitar los impuestos de forma masiva sin desfinanciar al Estdo. Nuevamente aseguró que en tanto no se reorganice el gasto público no se podrán bajar los impuestos y cuestionó a su par por proponer algo que no se ha podido hacer en más de siete años de gestión justicialista.