En horas de la mañana, el gobernador Francisco Pérez confesó el distanciamiento que existe con el Gobierno nacional en términos políticos, pero dejó claro que eso no afectará la relación institucional entre la provincia y el poder central. "Son dos andariveles diferentes", sostuvo luego de inaugurar una biblioteca en Junín.
De esta manera, confirmó las diferencias que existen con el proyecto nacional de Cristina Fernández de Kirchner y que habían quedado en evidencia luego de la teleconferencia realizada el día martes. Allí, Pérez fue relegado a un segundo plano, por detrás del precandidato a gobernador Guillermo Carmona.
A partir de entonces, mucho se especuló acerca de las consecuencias que este distanciamiento podría acarrearle a las finanzas provinciales, que ya de por si se encuentran en una situación delicada.
Al respecto, el gobernador transmitió tranquilidad a los mendocinos y pidió no mezclar los temas. "Uno es el andarivel institucional de gestión, y otro el que atañe a lo político", subrayó.
En este sentido, negó que las asperezas surgidas en la relación con el núcleo kirchnerista puedan llegar a repercutir en un castigo económico para Mendoza. "No funciona así en ningún lado de la Argentina", explicó el jefe del Ejecutivo provincial, quien destacó que "el andarivel institucional sigue de forma normal y habitual".
En cuanto a su postura política, Pérez ha terminado de jugar sus fichas por la candidatura presidencial de Daniel Scioli, hombre que aún es resistido por parte del kirchnerismo. "La discusión política y la campaña electoral, van por otro andarivel", sentenció.
En los últimos meses, distintos acontecimientos obligaron a que el mandatario tomara decisiones que lo relegaron de su condición de gobernador "mimado". Entre ellas, las negociaciones en el armado de listas electorales. Mientras que el kirchnerismo ortodoxo se aglutinó detrás de Guillermo Carmona, Pérez se dejó llevar por la "Ola Naranja" que desde hace tiempo navega junto al vicegobernador Carlos Ciurca. Incluso, tuvo la "rebeldía" de consensuar su propia candidatura a diputado provincial sin antes consultarlo en Buenos Aires.
Otro de los coletazos de aquel sacudón fue la salida de Juan Carlos Mazzón de la Casa Rosada.