¿Qué le dejó al PD el acuerdo con Cambia Mendoza?

El saldo de la alianza multipartidaria trajo resultados positivos para los gansos. Sin embargo, revivió las históricas peleas internas y el partido volvió a quebrarse.

Foto: Alf Ponce / MDZ
Foto: Alf Ponce / MDZ

Durante el último año, la figura de Richard Battagión fue muy criticada dentro del Partido Demócrata (PD). Es que luego de forjar una alianza con el radicalismo en Cambia Mendoza, todo parecía indicar que el rédito iba a ser austero para los gansos. Sin embargo, el gobernador Alfredo Cornejo hizo honor a sus promesas y la balanza arrojó un saldo favorable para los conservadores que, incluso, lograron adjudicarse una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

Aunque en la conformación de las listas provinciales los gansos fueron ninguneados y sólo lograron meter un legislador (Marcos Niven), en las últimas dos semanas consiguieron el control de dos entidades públicas trascendentales. Mientras que el propio Battagión fue nombrado al frente de Aysam, la joven Josefina Canale quedó a cargo del Instituto Provincial de Juegos y Casinos. Ambos funcionarios forman parte del ala renovadora del PD, en la cual también se encuadra el intendente de Luján Omar De Marchi.

A eso, se sumó el hecho de que Enrique Vaquié renunció a su banca en el Congreso para ejercer funciones como ministro de Economía, Infraestructura y Energía. Gracias a ello, su lugar en la Cámara de Diputados quedó vacante y fue ocupada por la demócrata Stella Huczak.

Esta joven también proviene del riñón de De Marchi y forma parte de la línea acuerdista que militó la alianza con el PRO y la UCR. Con ella, el partido conservador consiguió retener el escaño en la Cámara Baja que supo ostentar en los últimos cuatro años Roberto Pradines.

Pasando en limpio, el PD cuenta hoy con dos intendencias (San Carlos y Luján), una diputada nacional (Stella Huczak), un diputado provincial (Marcos Niven), el Instituto Provincial de Juegos y Casinos (Josefina Canale), Aysam (Richard Battagión) y Oscar Sagás como subsecretario de Salud.

Con estos pergaminos, la línea reformadora del partido pensaba pulsear por la conducción a través de la candidatura de Sebastián Bragagnolo, dirigente de Luján que es sobrino de De Marchi. Sin embargo, el conservadurismo embanderado en la tradicional figura de Carlos Balter bajó la lista del lujanino por adolecer de los avales necesarios para presentarse en la interna.

De esta manera, el ala histórica del partido logró despertar luego de años de modorra y retomó los hilos del PD desencadenando una guerra entre renovadores y tradicionalistas. Con Balter como presidente, se toma cierta distancia de los vínculos tejidos por Richard Battagion y Omar De Marchi, los cuales acaban de comenzar a dar frutos para el PD.

 "Nosotros consideramos que hay dos propuestas, una que es la continuidad de lo que se venía realizando con la conducción de Battagión y De Marchi, y la otra con una recuperación de la identidad de un partido que tiene 100 años de historia", expresó  Balter a MDZ. De todas maneras aclaró que van a "seguir participando de la alianza con Cambiemos y con el Pro, y con todos los que integran los espacios". 

Ahora, el partido conservador ha quedado quebrado. Por un lado aparecen los históricos de la vieja escuela como Balter, Marcos Niven o Alberto Aguinaga (quien fue candidato a gobernador por el Partido Federal). Por el otro se encolumna la corriente renovadora de De Marchi, Canale, Huczak, Bragagnolo y otros dirigentes como Ramiro Zaragoza (Alvear)  y César Sola (Maipú).

"Pasó lo mismo de siempre. Los jóvenes peleamos durante años por un espacio genuino cuando el partido estaba en las malas,  y ahora que estamos en un frente exitoso nos hacen al costado. Eso a pesar de que cuando nosotros dejábamos todo por un voto, ellos estaban muy cómodos en su casa", concluyó este último.

Ambas facciones cuentan con un número importante de convencionales, por lo que el futuro se anticipa agitado en el seno del partido conservador.