Francisco Pérez no es sólo el gobernador de Mendoza. También es un docente del departamento de San Rafael, un trabajador sanitario jubilado de General Alvear, un especialista en gráfica e imprentas, un jubilado de Godoy Cruz e incluso un laburante de Palmira. Es que Francisco Pérez no es único, sino que en la provincia casi dos decenas de personas comparten con orgullo o frustración el nombre del mandatario. MDZ quiso pedirles a ellos, a los anónimos, que realizaran una evaluación de los últimos cuatro años de gestión.
Ese fue el caso de Francisco "Paco" "Perico" Pérez, ex trabajador del Hospital de General Alvear que hoy vive en la localidad de Bowen. Reacio a hablar de política, este jubilado mendocino confesó que, gracias al gobernador, su nombre ha servido para bromear con amigos, a los que les tiene que aclarar que él es el verdadero. "Es evidente que las cosas no se hicieron bien durante estos años, porque estamos mal", aventuró el Pérez sureño. Incluso, le dejó un mensaje a su homónimo más famoso: "Si no lo has hecho mejor, es porque no has sabido cómo hacerlo".
Casi al mismo tiempo pero a cientos de kilómetros de distancia, un trabajador de Palmira dijo estar pasando un periodo negro de su vida. Desde la calle 28, un Pérez agotado asegura que lleva años tramitando una jubilación que aún no puede conseguir. "Tengo que demostrar a la ANSES que trabaje todo mi vida, y no tengo como", señaló ofuscado.
Otro Francisco Pérez vive en Godoy Cruz y tiene un hijo que se llama Daniel. Como él ya se jubiló, ahora este último es el que se encarga de atender el comercio ubicado en la calle Joaquín V. González.
Mientras tanto, Francisco Pérez reside también en la calle Independencia de San Rafael y trabaja como docente. Al igual que su tocayo de Alvear, confiesa que sus amigos lo cargan con su nombre y señaló que tras cuatro años de gestión quedan deudas pendientes en materias sensibles como Educación o Seguridad. "Al gobernador lo único que puedo desearle es que tenga suerte en la vida", dijo el profesional de la educación, que no pudo extenderse mucho durante la entrevista ya que se encontraba dando clases particulares.
Justamente, la educación es un tema central para otro Francisco Pérez. ¿El gobernador? No. Un antiguo trabajador gráfico que se desempeña en una imprenta de Villa Nueva. Crítico del sistema educativo actual, culpa a la dirigencia del Frente para la Victoria por haber elegido a su homónimo como candidato en 2011. "Para mí, durante los primeros dos años de gestión quiso hacer cosas, pero después se le fue de las manos", advirtió Pérez, para quien está mal que un hombre nacido en otra provincia gobierne Mendoza (el gobernador nació en Jujuy).
"Le recomiendo que se dedique a lo suyo y olvide a los que lo insultan. Al dedicarse a la política tiene que saber que habrá gente a favor y otra en contra. Al enojarse demuestra que es ser soberbio y no entendió las reglas del juego", adhirió.
En tanto, al Francisco Pérez que murió hace 11 años, su viuda lo recuerda con una sonrisa. Al llamarla por teléfono a su casa en la calle Irupé de Godoy Cruz, se rió de aquella vez cuando, hace cuatro años, otro despistado la llamó para felicitarla y desearle fuerzas a su marido. Lo confundieron con el otro, el famoso, que él nunca conoció.
También hay un Francisco Pérez radical, de Godoy Cruz, que se ilusiona con ver cómo se desempeña su intendente al frente de la provincia. Jubilado desde hace años, asegura que la gestión de Pérez no fue buena y que no le gustó "para nada". "Yo soy de otro partido", aclara el hombre con domicilio en calle Italia.
Otro de los Francisco Pérez tiene un hermano que se llama Rolando y le alquila un comercio en la calle Pellegrini. Ahora está a cargo de una cantera, pero salió de viaje y no pudo calificar la gestión.
Mientras todos ellos siguen con su vida y no avizoran ningún cambio rotundo en el horizonte, hay otro que cuenta los días para dejar la Casa de Gobierno. Su futuro es incierto y ruega para que Daniel Scioli sea elegido presidente y lo premie llevándolo a Buenos Aires, lejos de la provincia que gobernó. Este último, el esposo de Celina Sánchez, tendrá que hacer su propio balance de gestión. Y es probable que, al igual que durante los últimos cuatro años, haga oídos sordos a las críticas de sus otros yo y simplemente se dedique a rescatar logros puntuales sin darle lugar a la autocrítica.
Nota del redactor
Para realizar esta nota fue necesario llamar a decenas de personas que se vieron sorprendidas por la consulta de MDZ. Al igual que el jefe del Ejecutivo, más de uno de los entrevistados respondió con evasivas y (amablemente) se negó a dar declaraciones. Sin embargo, otros tantos aprovecharon la oportunidad para evaluar, criticar y aconsejar al hombre que llevó sus nombres a otro nivel. A todos ellos muchas gracias por su colaboración y disculpas por las molestias.