El derrumbe de Mendoza II

El rol difuso de quienes deben controlar pero no se controlan a sí mismos y, por lo tanto, terminan alimentando el descontrol. Los servicios públicos que terminan no sirviendo a nadie por populismo, falta de gestión o administración directamente errada. Los cuatro casos de una Mendoza hundida que van a tener que levantar con mucha capacidad de gestión, humildad, austeridad y determinación. Remover los escombros y empezar la construcción, una vez más.

Foto: Nacho Gaffuri / MDZ
Foto: Nacho Gaffuri / MDZ

Hace unos días atrás planteamos la grave situación económica y financiera en que está quedando Mendoza al final de la gestión del gobernador Francisco Pérez. La dificultad para pagar los sueldos del personal estatal demuestra solo una parte del problema.

Versiones de voceros calificados del radicalismo que lideró la alianza que se impuso en las elecciones provinciales, llevan a once mil millones de pesos el desbarajuste de déficit que debería afrontar la provincia para adelante. En caso de confirmarse este monto, mucho, muy bien y durante un tiempo más prolongado del esperado va a ser el esfuerzo conjunto de toda Mendoza para recuperarse de tremendo problema.

Pero no es esto el propósito de este nuevo análisis, sino el de poner el foco en las debilidades extremas de ciertas instituciones públicas y de servicios básicos para la población, hoy en un estado de opacidad y debilidad alarmantes.

1) Tribunal de Cuentas. Por la trascendencia de su función y el camino que viene transitando desde hace tiempo, su debilitamiento institucional y la baja calidad de gestión, se ha convertido en uno de los tristes símbolos del derrumbe provincial. Cargos cedidos por amistad personal, por pertenencia ha determinado sector interno del partido en el poder, sin valorar antecedentes ni capacidades profesionales son los parámetros preferidos para designar los vocales que luego tendrán estabilidad asegurada. Áreas del poder sin controles desde hace años -el Senado es una de ellas- o archivo deinspecciones realizadas al sector de Administración Central en los últimos cinco años, que denunciaban irregularidades y que aconsejaban la profundización de las deficiencias señaladas, disminuyen la credibilidad y legitimidad del Tribunal.

Fuentes internas han denunciado que ya está prevista la partida presupuestaria para designar 8 (ocho) funcionarios con categoría por fuera del escalafón del empleado público y remuneración acorde (alrededor de 40.000 pesos por mes). 

Solo faltan los apellidos de quienes "se sumarán al control " de la administración actual y futura. El nepotismo y la ausencia de recato y decoro en el manejo de empleados fieles y el castigo a los contestatarios y a los no sumisos son otras variedades de una gestión oscura y lejos de su misión original. Este modo de gestión ha venido horadando la imagen del órgano de control y deslegitimando su tarea y credibilidad.

2) Transporte público. La cuantiosa deuda del estado provincial con los propietarios de las líneas de ómnibus urbanos y de media y larga distancia y la constante amenaza de estos de suspensión de algunos servicios si no se les abona, son solo los síntomas de otro fracaso de gestión. En este caso, el problema de falta de pago va acompañado por la política de subsidios generales adoptada por el kirchnerismo desde el inicio de su gestión y aceptada por la provincia, que concluye en tarifas irrisorias y subsidiadas aún para quienes deberían abonar un precio lógico por el servicio.

Empresarios adormecidos, demandantes y enriquecidos y servicio de baja calidad y en algunos casos con escasa frecuencia , terminan impactando en miles de comprovincianos que día a día sufren una merma en su calidad de vida. Trabajo obligatorio en el futuro inmediato para corregir esta distorsión que afecta en una necesidad básica y colectiva.

3) Aysam. Es conocida la difícil situación por la que atraviesa la empresa provincial que provee la distribución del agua potable y sostiene el servicio de cloacas. Hay quienes, exagerando e ironizando afirman que, ante la obsolecencia de la red cloacal y el estado de la numerosa cañería que transporta el agua potable, es probable que un día Mendoza aparezca hundida por el colapso del sistema. 

El lamentable estado de infraestructura y su endeble situación económica son consecuencia de varios factores, entre los que debemos mencionar la política nacional de tarifas subsidiadas e irrisorias para todos, adoptada también por la provincia luego de reestatizar la compañía y que concluye en la ausencia de fondos para invertir en mantenimiento y obras indispensables para la provisión de un correcto servicio.

A ello debemos agregar que la máxima dirección de la empresa es otorgada a dirigentes políticos sin expertise para la tarea, ni antecedentes en la actividad. El amiguismo y la recompensa por la interna partidaria son el criterio de selección.
En esta oportunidad debemos agregar el desvío de fondos por parte del Poder Ejecutivo, provenientes de crédito de entidad financiera internacional y derivado al profundo agujero negro de fondos generales. El dislate finaliza en servicio público provincial de calidad subsahariana.

4) Servicio de energía eléctrica. También urge ocuparse con racionalidad, eficacia y modernidad del gravísimo estado en que se encuentra la provisión de tan necesaria prestación pública.

El pobre servicio que prestan la mayoría de las distribuidoras tiene un motivo fundamental. La populista e insólita política de tarifas subsidiadas y generalizadas, en este caso profundizada in extremis y aceptada e incluso aumentada por el ejecutivo provincial, junto a un Epre más ausente que activo, concluyen en empresas sin capacidad de fondos ni siquiera para mantener una red eléctrica antigua e insuficiente. Miles de mendocinos sufren cortes de energía a menudo ante la más mínima contingencia climática y ni hablar en el caso de viento zonda o lluvias intensas. MDZ decidió someterse a la provisión del servicio de energía tal cual lo provee Edemsa en su caso, sin recurrir a generadores alternativos para recurrir en casos excepcionales de corte. Esta fue una decisión errada, pues ha sufrido más de 70 cortes en el año tanto en el sitio de edición del diario como en los estudios y planta transmisora de la radio. Incluso en una oportunidad un exceso en la provisión de potencia provocó daños en equipos sensibles. La respuesta de la empresa energética ante reclamos para poder editar el diario o estar en el aire cuando ha sido recetada a resultado evasiva y en varias ocasiones lenta y en forma provisoria. El criterio del gobierno en relación a tarifas y la gestión de las distribuidoras impactaron directamente en la calidad de vida y la ausencia de inversión también incide en la capacidad productiva presente y futura. Es otro déficit que los mendocinos deberemos enfrentar con presteza, decisión y calidad de gestión.

Estos son solo algunos de los déficit y problemas urgentes que Mendoza debe comenzar de inmediato a solucionar y parte de la herencia pesada que la gestión actual deja como ofrenda. Duele pero es cierto e ineludible. "Mendocinos, espíritu grande", pero en este caso cierto y necesario para poder enfrentar el desafío futuro.