Moyano va por todo, no conforme con el paro ahora solicita la reapertura de paritarias. Mientras su hijo, Pablo Moyano anticipó cómo será la hoja de ruta del plan de protestas que activará el sindicalismo opositor tras el paro nacional del jueves pasado.
El número dos de los camioneros e hijo del jefe de la CGT con base en Azopardo afirmó ayer que exigirán la reapertura de las paritarias "si no se modifica el impuesto a las ganancias".
Detrás de esa exigencia, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, los referentes de la alianza sindical, avanzan con una nueva estrategia: continuarán con sus reclamos callejeros en contra del Gobierno, pero ahora también irán con las demandas a golpear las puertas de sus patrones. Podría avecinarse una escalada de la conflictividad rubro por rubro, con medidas de fuerza sectoriales.
El pedido de los gremios por la reapertura de las paritarias es como un reclamo para la tribuna. Legalmente, sólo es viable para aquellos acuerdos salariales que hayan contemplado en sus actas alguna "cláusula gatillo" ante la escalada inflacionaria. Al tanto de esta situación, muchas organizaciones acentuarán su presión más al filo del fin de año para obtener un plus con el objetivo de compensar la caída del poder adquisitivo del salario. En este rumbo iría la advertencia que volcó ayer Pablo Moyano. "No da respuestas y no escucha los reclamos de la CGT. La inflación sigue subiendo. No nos podemos quedar de brazos cruzados", dijo en declaraciones radiales.
Desde la CGT oficialista se rechazó el pedido, a pesar de que Gerardo Martínez, el jefe de la Uocra y uno de sus referentes de la central, advirtió que el país "está al borde de la hiperinflación". Tal vez para relativizar los dichos del albañil, el estatal Andrés Rodríguez salió a fijar la postura de los gremios afines al kirchnerismo: "Las paritarias están cerradas y no hay indicios de reabrir nada. Sería una señal de incertidumbre e inestabilidad", señaló el líder de UPCN.
Sin embargo, los referentes de los cuatro sindicatos docentes que integran la CGT oficialista se reunieron ayer y uno de los puntos más discutidos fue el salarial. Sergio Romero, de UDA, planteó discutir un nuevo aumento antes del fin de año, además de que se oficialice el convenio colectivo de trabajo de los maestros.
Al margen de una eventual reapertura de las paritarias, Moyano y Barrionuevo tenían previsto reunirse hoy para analizar los próximos pasos de la alianza sindical, aunque el encuentro quedaría recién para la semana que viene. A lo que definan, podría sumarse la CTA disidente, que encabeza Pablo Micheli.
Sobre el futuro de la "unidad en la acción", hasta ahora hay diferentes posturas. La CGT Azul y Blanca de Barrionuevo propuso una movilización a la Plaza de Mayo, aunque abona la teoría de activar un paro escalonado, de 36 a 48 horas. "Lo de la marcha a la plaza está avanzando firme, pero todavía tenemos que juntarnos a conversar", reconoció el barrionuevista Carlos Acuña.
La CTA de Micheli sugirió públicamente parar por 36 horas, a más tardar la primera quincena de octubre. Pero la mayor incógnita todavía es Moyano, quien se propuso adueñarse de la bandera en contra de la inflación como principal argumento de sus reclamos. Algo de esa estrategia dejó entrever ayer su hijo Pablo..