Desde el aeropuerto de Rosario, pasadas las 19 de ayer, Mauricio Macri brindó una entrevista a La Nación por el tema por el que tuvo que responder durante toda la jornada: el desplante de anteanoche de Elisa Carrió a Fernando "Pino" Solanas en pleno acto de UNEN porteño, y con la hipotética alianza con el jefe de gobierno porteño como motivo central de la disputa. "Es agotador, hace meses que hablan de nosotros. Soy respetuoso de todos los espacios, también del PJ disidente, pero creo que la gente necesita un cambio y nosotros preferimos seguir por la tercera vía", contestó el jefe de gobierno y líder de Pro.
-¿No lo alegra que Carrió haya propuesto allí un acuerdo amplio con el macrismo?
-Creo en la importancia del diálogo, pero no hemos propuesto ningún tipo de acuerdo (electoral) con ellos -respondió Macri.
Durante toda la jornada, en Pro se combinaban la sorpresa por la magnitud de la pelea; la sensación de que el contrapunto "beneficia" claramente a Pro, y la necesidad de salir a fijar posición sobre el asunto. La línea que se impuso tuvo que ver con "no inmiscuirse" en la crisis de UNEN, que hizo eclosión en el palacio Rodríguez Peña.
"Estamos trabajando para consolidar nuestra opción. Son cuestiones internas de otros espacios", dijo el presidente de Pro nacional, Humberto Schiavoni. "Estamos construyendo lo propio, nuestro camino. Ahí es donde nos sentimos cómodos", coincidió la vicejefa de gobierno y precandidata bonaerense María Eugenia Vidal. En voz baja, otro alto funcionario se sinceró: "Éste es un momento delicado para ellos, demasiado conflictivo para que nos metamos nosotros, que encima somos el origen de la pelea". afirmó el dirigente.
Los elogios a Carrió y el escepticismo respecto de una alianza con UNEN fueron otras conclusiones a las que arribaron en el macrismo. "El papelón hace meses que lo hace Pino, que critica al Gobierno y votó muchas leyes con ellos", se sinceró un ministro porteño. "Nos hicieron campaña gratis varios meses y Mauricio ya subió en las encuestas en parte gracias a votantes de UNEN. Nos ayudan mucho", ironizó un dirigente de Pro bonaerense. La senadora Gabriela Michetti, cercana a Martín Lousteau (que defendió la posición de Carrió), pareció enviar un guiño a ambos. "Ellos dos son personas que la gente no ve tan distintas de Macri", dijo la senadora, enfrascada en la interna porteña con Horacio Rodríguez Larreta.
En campaña
Al margen de la sensación de "salir beneficiado" de los vaivenes de la centroizquierda no kirchnerista, Macri continuó ayer con sus recorridas por el interior del país. Junto a su ministro de Gobierno y armador nacional, Emilio Monzó, y con el referente Miguel del Sel, Macri llegó a Rosario, donde dialogó con vecinos y visitó un comedor infantil en el barrio Los Humitos. La consigna, repetida también en la cena del G-25 en la noche del lunes, es mostrarse "cercano a la gente". "Nos equivocamos si nuestra bandera es únicamente la eficiencia, no es suficiente (...) existen personas que no esperan estadísticas y números de nosotros, sino que las hagamos sentir parte", dijo entonces Macri.
Ayer, Monzó estaba exultante: se había confirmado el pase a Pro del bahiense Héctor Gay, que ganó las legislativas pasadas en alianza con Francisco de Narváez.