La CGT oficialista que comanda el metalúrgico Antonio Caló dio por descontado que no habría una actualización del Impuesto a las Ganancias que impacta sobre el salario de bolsillo de los trabajadores alcanzados por ese gravamen, y buscará ahora ir por un aumento del 35 por ciento para el salario mínimo.
Los gremialistas definieron esto luego de una reunión de la "mesa chica" realizada hoy en la sede porteña del sindicato de UPCN, donde repasaron la situación actual, en medio del malestar por la falta de respuestas del Gobierno a sus demandas.
En ese sentido, uno de los dirigentes que asistió al encuentro dio por hecho que finalmente no habrá una actualización del piso del mínimo no imponible por el cual se calcula el porcentaje que se descuenta en concepto de Impuesto a las Ganancias, uno de los reclamos más insistentes de todo el arco gremial.
Al respecto, consideraron que no habría ningún anuncio de la presidenta Cristina Kirchner en tal sentido de aquí a fin de año, e incluso creen que ni siquiera habrá un gesto para liberar de ese gravamen al medio aguinaldo abonado el mes pasado, pese a que contablemente aún quedaría tiempo para concretarlo.
El reclamo por Ganancias es compartido por todas las centrales obreras, más allá de su posicionamiento frente al Gobierno, y fue eje central de la última reunión que dirigentes de la CGT oficialista mantuvieron en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich. Respecto de este pedido, las centrales opositoras organizan un nuevo paro nacional para septiembre a fin de aumentar la presión sobre la Casa Rosada. En cambio, la CGT de Caló parece más resignada a dar vuelta la página en la pugna con el Ejecutivo por Ganancias y pretenderá compensar lo no conseguido en ese terreno logrando ahora un aumento del salario mínimo que trepe al 35 por ciento, hicieron trascender los gremialistas.
(Noticias Argentinas)