No habrá “supermiércoles” ni “tormenta perfecta” ni escenario que la oposición pueda aprovechar en los días difíciles que pasa el gobierno. El jefe de Gabinete Jorge Capitanich pidió hoy postergar una semana su presencia en el Senado para brindar el informe de gestión. La cita estaba pautada para este miércoles, con los ojos puestos en el vicepresidente Amado Boudou, quien debería encabezar la sesión en medio de la tormenta política por el caso Ciccone.
Capitanich envió hoy una nota a Boudou, según informa el diario La Nación, en la que solicitó la postergación en virtud de "los acontecimientos de dominio público referidos a la deuda pública argentina", ya que ese día vence el plazo de pago a los holdouts. De esta manera, se extiende la intriga de qué decisión tomará el Gobierno respecto al rol de Boudou. En el Gobierno conocen que si Boudou se expone en el recinto del Senado, lloverán las reacciones opositoras. Se espera que la Casa Rosada decida si el vicepresidente puede estar o no al frente de la reunión.
El 10 de julio último, cuando se presentó la misma situación, Cristina Kirchner ordenó que Boudou se ausentara de la sesión. De este modo se eludió el asunto Ciccone y se logró aprobar la inmunidad de los depósitos de los bancos centrales extranjeros en el país, iniciativa pensada para garantizar los fondos chinos para construir las represas de Santa Cruz.
Ahora, Capitanich asistirá el primer miércoles de agosto a la Cámara alta, lo que obligará a dilatar el compromiso que tenía para ese mismo día en Diputados.