Denuncian sobreprecios en la garrafa social

La diputada nacional del GEN-FAP, Virginia Linares, presentó un pedido de informes sobre el funcionamiento de la garrafa subsidiada.

Foto: Mediamza.com
Foto: Mediamza.com

Elevados precios de venta y envío, escasez y lejanía de los puntos de venta en los barrios son algunas de las irregularidades de la garrafa social, según denunció una diputada nacional de la oposición. 

Como informó Parlamentario.com, la diputada nacional del GEN-FAP, Virginia Linares, presentó un extenso y detallado pedido de informes sobre la implementación y funcionamiento de la garrafa subsidiada.

Asimismo, envió un proyecto reclamando la ampliación de los cupos, la multiplicación de los puntos de venta y de distribución, y un control efectivo sobre los precios de venta.

“Año a año vemos que se repiten las mismas situaciones: elevados precios de venta y envío, sumados a la escasez y lejanía de los puntos de venta en los barrios que no cuentan con tendido de red de gas natural, y ausencia de control de precios de referencia y topes máximos establecidos”, sostuvo Linares.

La legisladora precisó que “hay al menos cinco millones de usuarios de garrafas y sólo 600 puestos de venta en el país, que tienen una salida menor a las 100 mil unidades por mes”.

Linares ejemplificó que en la ciudad de La Plata, con casi 700 mil habitantes, existen tan sólo tres puestos de expendio; en la ciudad de Paraná, con más de 270 mil habitantes, sólo cinco; en la ciudad de Bahía Blanca, con 300 mil habitantes, sólo cuatro; mientras que en toda la provincia de Misiones, con más de 1 millón 174 mil habitantes, se encuentran habilitados tan sólo 34.

“El precio de las garrafas sufrió un aumento descontrolado en la última década, producto de la desregulación del sistema llevada adelante en los años 90. Los usuarios que se ven obligados a consumir garrafas, que pertenecen a los segmentos sociales de menor poder adquisitivo, pagan varias veces más por el mismo poder calórico que los consumidores de gas natural”, señaló Linares.

Y agregó: “El negocio de la garrafa es el perfecto ejemplo de cómo lucrar a expensas de los más pobres. El Gobierno Nacional, teniendo las herramientas para evitar esta situación, a lo que se suma el control de YPF, no hace nada al respecto”.

“Este es otro de los puntos que evidencian la continuidad del modelo energético neoliberal iniciado en los '90. Una forma de empezar a redistribuir en serio la riqueza es romper con esta lógica cuasi-monopólica de formación abusiva de precios que se ensaña con los que menos tienen”, finalizó la diputada del GEN, según detalló Parlamentario.com.