Agustín Rossi contó a través de una entrevista a Página/12 que tuvo la idea después de las elecciones de octubre pasado, pero que antes de definirse se tomó unos meses para pensar y también para hablar con militantes y dirigentes.
Acá algunos extractos de la entrevista:
–¿Qué lo llevó a tomar la decisión de postularse?
–Una multiplicidad de causas. La primera es el fuerte compromiso ideológico, de militancia y de pertenencia con este proyecto político y con los valores y el sujeto social que defiende. Siempre me acuerdo de un reportaje que dio Cristina en Página/12 antes de asumir su primer mandato en 2007 en el que decía “yo voy a ser la Presidenta de todos los argentinos, pero voy a defender a los que menos tienen”, frase con la cual que me identifico claramente. La segunda es las ganas de que haya continuidad de este proyecto político más allá de 2015 y en tercer lugar que me siento capacitado para afrontar un desafío de esas características. Por último, la cuarta razón es que desde que empecé a pensar en la idea de postularme encontré muchísimos militantes que me transmiten “defiendan a Cristina”, “apoyen a la Presidenta”.
–¿Le sorprende que a un año y medio de las elecciones haya tantos precandidatos?
–Los tiempos electorales están adelantados. Por eso ninguna fotografía del escenario electoral que se quiera presentar hoy puede extrapolarse a lo que va a suceder el año que viene; todavía falta un buen camino por recorrer.
–¿Y por qué cree que se aceleraron los tiempos?
–Porque la Presidenta no tiene reelección. Si no existiera el impedimento constitucional y si la Presidenta hubiese manifestado voluntad de ser candidata, ella sería nuestra candidata y ganaría las elecciones. A partir de que la Presidenta ejerce un liderazgo totalizador en el conjunto del Frente para la Victoria, que en nuestro espacio aparezcan tantos candidatos refleja que ninguno representa la totalidad.
–¿No hay posibilidad de que la derecha se esconda dentro del peronismo?
–Esperemos que no. Estoy convencido de que estos doce años de gobierno no van a ser olvidados por el conjunto del pueblo argentino y que aquellos que confíen en el Frente para la Victoria van a tener la suficiente sapiencia de garantizar con su participación la continuidad de este proyecto político. Dependerá, además, de que hacia adentro del Frente para la Victoria nos animemos también a llevar adelante un debate de ideas y de compromiso. De mínima, todos los candidatos del Frente para la Victoria tenemos que comprometernos a nunca menos.
–¿Qué ofrece usted que no tenga otro precandidato del oficialismo?
–Yo voy a ser un candidato con K. Los desafíos que tiene la Argentina en los próximos años se van a resolver con un gobierno que mantenga la misma matriz ideológica que ha existido desde el 2003 a la fecha y que mantenga el mismo sistema de pensamiento y los principales valores con los cuales hemos construido este gobierno. Sobre todo, tiene que estar presente la matriz con la cual abordamos todas estas demandas que sucedieron en la Argentina en estos años.
–¿Puede llegar a haber un pronunciamiento de la Presidenta a favor de un candidato que evite la primaria?
–Hoy pareciese que la resolución va a ser en las primarias, pero si después la Presidenta toma otra decisión, es la que lidera este espacio político.
–¿Le parecen razonables las encuestas de estos días que muestran primero a Scioli, a Randazzo creciendo y detrás Urribarri?
–No tengo por qué pensar lo contrario. Pero vuelvo a decir: suponer que el escenario político está cristalizado a un año y medio de las elecciones es una equivocación.
–¿Es de prestarles mucha atención a las encuestas?
–Siempre las miro, pero hay otras cuestiones como para ponderar las decisiones políticas.
–¿Qué dice del pronunciamiento de algunos intelectuales de Carta Abierta de que Scioli no los representa?
–Cada uno de los distintos candidatos del Frente para la Victoria representamos distintos matices. Seguramente los compañeros de Carta Abierta encontrarán un candidato que los represente más fielmente. Después habrá que competir en las primarias y aceptar las reglas de juego.
–A usted se lo identifica como uno de los dirigentes que más han defendido los valores de este gobierno. ¿Tener que responder por la permanencia de César Milani al frente el Ejército no lo desperfila políticamente?
–No. Nosotros tomamos la decisión de llevar a Milani a la jefatura del Ejército y en ese momento no había ningún tipo de denuncia ni ninguna observación sobre esa decisión y, de hecho, Milani había sido ascendido en dos oportunidades por el Senado de la Nación. Después aparecieron dos denuncias en dos juzgados, ante los que Milani se presentó voluntariamente y en la Justicia no ha habido en este tiempo modificaciones importantes. El compromiso mío y el de nuestro espacio con la política de derechos humanos se vieron potenciados desde mi gestión al frente del Ministerio de Defensa con el hallazgo en el Edificio Cóndor de toda la documentación sobre las 280 actas secretas de la dictadura. Eso demuestra claramente que nuestra política no se ha desvirtuado ni se ha corrido un ápice de lo que siempre hemos pensado.
–¿Qué haría si fuese Boudou?
–Lo que está haciendo. Es indignante ver las distintas varas con que se califican situaciones similares en la Argentina: que Macri esté procesado hace más de dos años y nadie discuta su capacidad para seguir gobernando la ciudad de Buenos Aires y no sólo eso, porque además es candidato presidencial y que a alguien, como Boudou, que está convocado a indagatoria, que es un instrumento de la defensa, la oposición lo haya utilizado para pedir todo lo que ha pedido, termina generando una situación de muchísima inequidad en el tratamiento del tema.
–¿Qué opina de Sergio Massa?
–Su propuesta es representar fielmente los intereses de los sectores corporativos. El año pasado, cuando fueron las elecciones, fue a una reunión con empresarios y banqueros y dejó claramente abierta la posibilidad de que vuelvan las AFJP. Se reúne con la Mesa de Enlace y dice que hay que modificar las retenciones. Seguramente va a ir alguna vez a alguna reunión con Adepa y dirá que hay que modificar la ley de medios. Massa no se diferencia mayormente de otras expresiones dentro de la oposición; ése es a mi criterio el mayor problema de la oposición: debe tener un proyecto político alternativo al nuestro, pero no caer en la simplificación de reflejar la demanda de los sectores corporativos.