En medio de las turbulencias, la presidenta Cristina Kirchner dispuso que el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, interviniera en la estrategia de defensa del vicepresidente Amado Boudou . Los dos mantuvieron una reunión secreta para procurar que el escándalo no salpique al Gobierno y a la jefa del Estado.
Pese a que estaban enfrentados entre sí, Cristina les ordenó que cerraran filas. "Ahora el objetivo prioritario es salvar a la Presidenta de una crisis institucional", según le informaron a diario La Nación altas fuentes oficiales.
Dentro del Gobierno aseguran que al intervenir Zannini es la propia Presidenta la que tomó la conducción en los hechos de la estrategia judicial cuando el juez federal Ariel Lijo precipitó los tiempos y anticipó la indagatoria para mañana.
Pese a que Boudou lo niegue, Zannini y Cristina buscan la manera de diluir el ritmo de la causa. La irrupción de Zannini coincidió con versiones de un conflicto no saldado entre el vicepresidente y sus abogados, Diego Pirota y Eduardo Durañona, enfrentados con el ala zanninista.