El miércoles pasado, en un momento de ira, el vicepresidente Amado Boudou habría redactado su renuncia en su despacho del Senado. Fue cuando das alarmas de la Casa Rosada se encendieron y lo hicieron desistir, según revela Perfil este sábado. Surtió efecto: ese mismo día terminó posando sonrisas en un acto junto a la presidenta Cristina Kichner.
“Tuvo un impulso de bronca, nada más. Por eso quiso renunciar, pero él sabe que tiene el respaldo de la Presidenta”, confirmó a ese medio porteño un allegado al vicepresidente que lo acompaña día y noche. En la última semana Boudou no durmió más de tres horas por día.
Un día antes, Boudou se contactó con la Presidenta, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini y el secretario de Inteligencia, Héctor Icazuriaga. Cristina le dijo que creía en él y que lo iba a respaldar.
El jueves, por la noche en el programa oficialista 6,7,8, Boudou se limitó a decir que en ningún momento la Presidenta dio la orden de avanzar contra Lijo. No negó los contactos.
A Boudou se lo acusa de haber utilizado su cargo de ministro de Economía para que su socio y amigo José María Núñez Carmona, mediante el abogado Alejandro Vandenbroele, se quedara con la empresa Ciccone Calcográfica, previo levantamiento de su quiebra.