Algunos políticos cabuleros respetaron las condiciones en las que vieron el último partido, mientras que otros cambiaron de escenario para ver el triunfo de la Selección Argentina contra Nigeria en el último partido de la fase de grupos del Mundial.
Tal como había hecho el pasado sábado, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, se acercó a la estación de Tigre y vivió el 3-2 junto a su mujer, Malena Galmarini; y al intendente local, Julio Zamora; además de los vecinos que también confluyeron en el playón. "El mago Messi sigue sacando conejos. El segundo gol fue de Play Station", sostuvo el diputado nacional apenas concluyó el partido que sentenció el pase de Argentina a octavos en el primer lugar del grupo F.
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, esta vez no viajó a Brasil: vio al conjunto celeste y blanco en la pantalla gigante instalada en la Plaza San Martín junto a su vicejefa, María Eugenia Vidal, su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y el senador nacional Diego Santilli. El líder del PRO pidió "no exagerar" con las críticas al combinado de Alejandro Sabella y afirmó que "a todas las selecciones les está costando mucho cada partido".
El titular de la UCR, Ernesto Sanz, convocó a colaboradores, legisladores y periodistas a seguir el partido en el cuarto piso del Comité Nacional con sanguchitos y vinosanrafelino.
"Estuvo inspirado hoy la Pulga", celebró Sanz, que gritó cada gol y cantó el tradicional "Volveremos, volveremos...", una tradicional arenga que comparten las hinchadas de fútbol y el radicalismo, en su caso para conmemorar el triunfo electoral de Raúl Alfonsín en 1983.
Lejos de la repercusión pública, el diputado nacional y precandidato a presidente, Julio Cobos, se tomó un descanso en su agenda y vio el triunfo sobre Nigeria en su oficina junto al expresidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay.