Cuando el exdirector general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía José Guillermo Capdevila le contó a un fiscal sobre las amenazas que, dijo, habían sufrido él y varios familiares, le informó que se iba del país.
El fiscal le retrucó que se presentara ese mismo día en los tribunales de Comodoro Py, adelantara su testimonial y luego se marchara. Pero Capdevila fue tácito: "Me voy en una hora".
Según revela esta domingo diario La Nación, este testigo cree que quedan muchos temas por responder y parece dispuesto a hacerlo.
Sostiene que en marzo de 2012 no le preguntaron todo lo necesario y que "ahora la situación es muy distinta", una definición que podría intranquilizar al Gobierno, pero en particular al vicepresidente Amado Boudou, quien podría ser el principal afectado con una nueva declaración suya.
"Si ahora el juez tiene otras preguntas o considera que mi testimonial es incompleta dados los nuevos elementos que se acumularon en el expediente desde 2012, yo podría explayarme sin tampoco moverme un centímetro de mi anterior declaración", dijo a ese diario porteño por Skype.
Acaso, también, pase por su énfasis para afirmar ciertos datos, ahora que ya no trabaja en el Palacio de Hacienda. O para exponer que cuando estalló el escándalo les pidieron buscar antecedentes similares a la nota que firmó Boudou a favor de la nueva Ciccone.
Ya con Capdevila fuera del país, el martes 20, una abogada penalista de confianza, Andrea Saucedo, presentó dos escritos suyos en Tribunales. Uno en la causa Ciccone, que instruye el juez federal Ariel Lijo; el segundo, en la investigación sobre las presuntas amenazas que padeció Capdevila, que lleva adelante el juez Sebastián Casanello. En ambos expedientes, el ex funcionario sostuvo que padeció intimidaciones y que se marchaba hasta que estuvieran dadas las condiciones de seguridad.
Junto con las valijas que se llevó consigo en el Buquebus rumbo a Uruguay -si sigue allí o continuó hacia un tercer país es un misterio-, Capdevila se llevó respuestas que no desarrolló durante las entrevistas que dio tras su partida.
La decisión de Capdevila de abandonar el país levantó suspicacias en Tribunales y entre quienes trabajaron con él en el Palacio de Hacienda. Le recriminan querer victimizarse, que exageró su reacción, o que quedó dentro de una "interna" entre Boudou y el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray.
También, que terminó envuelto en una supuesta puja entre el vicepresidente y La Cámpora, dado que Capdevila se comunicó desde el exterior con el secretario de Justicia, Julián Álvarez, referente de esa agrupación. Más aún, tras su salida de Economía, Capdevila pasó a trabajar para Álvarez.
En cualquier caso, una segunda declaración de Capdevila dependerá de si el ex funcionario desea retornar al país. En rigor, las opciones son más amplias ya que podría declarar por videoconferencia o Lijo podría viajar a verlo al exterior.